María Luisa, un parque desconocido y mal conservado

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Uno de los tres mejores parques urbanos de España, el Parque de María Luisa, sufre un grave abandono por nuestra corporación municipal. El parque, por su valor tanto ecológico como patrimonial, se merece una mejor atención. Quizá sería necesario conocerlo con mayor profundidad para valorarlo en su justa medida.

Los duques de Montpensier, Felipe de Orleans y la infanta Luisa Fernanda.
Los duques de Montpensier, Felipe de Orleans y la infanta Luisa Fernanda.

La Infanta María Luisa (duquesa de Montpensier), Jean-Claude Nicolás Forestier y Aníbal González Álvarez-Ossorio son las tres personas que más contribuyeron a conformar la realidad del parque.

La infanta María Luisa Fernanda de Borbón y Borbón-Dos Sicilias (Madrid 1832 – Sevilla 1897) segunda y última hija del rey Fernando VII de España, sin haber cumplido 15 años contrajo matrimonio con el príncipe Antonio de Orleans, duque de Montpensier, hijo del rey francés Luis Felipe I. Los tiempos convulsos que se vivían tanto en España como en Francia provocaron que se trasladarán a vivir a Sevilla en 1848. Compraron San Telmo, antiguo palacio de la Inquisición, y las cuarenta hectáreas del jardín anexo. En 1893 Maria Luisa, ya viuda, dona los jardines a la ciudad de Sevilla y en su testamento lega el palacio de San Telmo a la Archidiócesis de Sevilla.

En 1909, el Comité Ejecutivo para la organización de la Exposición Iberoamericana de 1929 inserta el parque en el recinto. Dos años más tarde, elige a Aníbal González como director de la arquitectura de la muestra y al arquitecto paisajista Forestier para las obras de jardinería.

Nicolás Forestier (Saboya 1861 – París 1930) no quiso imponer el clasicismo francés en su trabajo. Al llegar a Sevilla descubre las altas temperaturas que se alcanzan en verano. Modifica el parque influido por la Alhambra de Granada, el Generalife y el parque del Retiro madrileño. Mediante la combinación de árboles frondosos y láminas de agua, obtiene un microclima y reduce el nivel de CO2 tan necesario para la ciudad. Los contrastes de los distintos verdes, verdadera policromía, lo consigue con árboles singulares de gran porte: podocarpo (isla de los patos), plátanos de sombra, sóforas del Japón, Almeces, once tipos de palmera, tipuana, jacaranda, árbol de jupiter, bella sombra, ficus de albata, catalpa, brachichito, acantos, araucarias, jaboneros, arboles del amor, …

Aníbal González.
Aníbal González.

El otro personaje, Aníbal González, fue arquitecto director de la exposición entre 1911 y 1920. Fue muy prolífico, entre sus obras destaca especialmente la Plaza de España y los tres pabellones entorno a la Plaza de América.

Se inauguró como parque público el 18 de abril de 1914 con el nombre de Parque Urbano Infanta María Luisa Fernanda. La modificación de los jardines iniciales realizado por Forestier transforma el parque en un verdadero pulmón para la ciudad, en un lugar ideal para pasear gracias a las sombras de los árboles que contiene y al microclima obtenido con la combinación de la arboleda y fuentes de agua.

Pero, el Parque de María Luisa es algo más que un espacio verde bonito. Gracias a la labor arquitectónica de Aníbal González, el parque se constituye como una zona de reunión social, en el que se puede leer un libro, practicar deporte…

Desgraciadamente, son muchos los actos vandálicos cometidos en los últimos meses: a la escultura femenina de la glorieta de Luis Montoto se le arrancó la cabeza y los restauradores tuvieron que elaborar un modelo sobre el que se sacó pieza definitiva; el monumento a Bécquer tras la restauración que culminó a finales del pasado año, ha sufrido un nuevo acto vandálico, en concreto, a una de las esculturas del conjunto le habían amputado los dedos de una mano; en el conjunto ornamental de la glorieta Rodríguez Marín de la Plaza de América destrozaron los elementos cerámicos de dicho enclave; La Plaza de España después de la ambiciosa restauración a la que fue sometida durante varios años, con una inversión de más de diez millones de euros, sigue sufriendo los destrozos en todo el recinto, tanto en los bancos provinciales, como en los puentes y balaustradas que circundan la ría.

Por ello en la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía no se oculta la preocupación por el mal estado de conservación de este hermosísimo espacio. Incluso ha habido casos de ataques a personas, el más triste y reciente ha sido la violación mortal de una joven cerca de la glorieta de Marineros.

Desde la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico (ADEPA) se considera que es necesario establecer un sistema de seguridad de vigilancia y control que garantice el correcto estado de conservación en todo el recinto, así como fijar un horario riguroso de cierre del Parque para el verano y para el resto del año, impidiendo la entrada a través de los quioscos bares existentes. El colectivo conservacionistas considera necesario arbitrar medidas coercitivas (sanciones, multas) que disuadan de entrar fuera de horario o cometer actos vandálicos contra el patrimonio artístico, ecológico o que afecten a la seguridad de las personas.

Juan Antonio Cavestany en su poema dedicado al Parque de María Luisa escribía:
…En fin, que ese es un parque
neto, serrano,
andaluz, con hechuras,
juncal, gitano…,
¡la maravilla!
¡El pañolón de flores
de mi Sevilla!
Esperemos que nuestros responsables políticos permitan que las próximas generaciones puedan seguir disfrutando de este “pañolón de flores”.

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