La Universidad de Sevilla pide perdón y se lava las manos

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Miguel Ángel Castro Arroyo, rector de la Universidad de Sevilla, ha comparecido este miércoles para pedir perdón por la “lastimera” imagen que ha dado la institución con respecto a la condena del profesor Santiago Romero, que habría abusado sexualmente de tres profesoras de la Facultad de Ciencias de la Educación.

Castro ha explicado que la paralización del expediente sancionador de Romero, tras haberse puesto los hechos en manos de las autoridades judiciales, es la causa de que  el catedrático condenado haya continuado trabajando durante los 6 años que ha tardado en proclamarse la sentencia.

Dicho expediente se reactivó tras conocer la sentencia la Universidad de Sevilla y la primera medida que se ha tomado ha sido la suspensión de todas las funciones del profesor Santiago Romero. Cuando se finalice con dicho expediente, que Castro asegura se llevará a cabo con la “máxima diligencia y contundencia”, se verá si el acusado es expulsado definitivamente de la Universidad de Sevilla.

El actual rector ha asegurado que durante este periodo se pusieron en marcha diversas actuaciones para evitar el contacto entre el acusado y las demandantes, iniciando un sistema de prevención y salud laboral para asegurar que las afectadas trabajaran sin problemas. Entre las medidas se incluyen estancias académicas en otras universidades, tanto en España como en el extranjero, la separación física de los despachos, la división del departamento al que los cuatro pertenecían para que no tuvieran que relacionarse y la oferta de un servicio psicológico constante a las denunciantes.

Esto contrasta vivamente con el hecho de que el anterior rector no quisiera reunirse con las afectadas e incluso con que la mayoría de los profesores apoyaran al condenado Santiago Romero. Castro no ha especificado si se tomarán medida contra dichos docentes, ya que su prioridad es “la atención a las víctimas“, por delante incluso de la responsabilidad civil subsidiaria de la Universidad de Sevilla.

 Castro ha insistido en que fue la Universidad de Sevilla la que informó a las autoridades judiciales sobre el caso, aunque no ha respondido a las acusaciones de trato desigual dado a las afectadas y al acusado, llegando a inclinarse más hacia el profesor Romero. De igual forma, asegura que desde la Universidad apoyan incondicionalmente a las denunciantes.

El rector también ha hablado de los protocolos de acoso que se crearon a raíz del conocimiento de este caso y ha hecho referencia a la Comisión de Igualdad y al Plan de Igualdad que tienen en marcha la Universidad de Sevilla. Desde el año 2013 solo se han conocido 4 casos en los que dicho protocolo se ha activado, dos por acoso sexual y dos por acoso laboral, los cuatro aparentemente solucionados en buenos términos.

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