El podscaster costalero

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El mediodía se presentaba entre caluroso y algo ventoso, en este octubre convulso, cuando decidí seguir contando historias cercanas para tratar de darle normalidad a unos tiempos anormales. Así me cruce con la historia de un periodista de pura cepa afincado y nacido en Sevilla, Óscar Gómez, que ha sido nominado para los premios Boehringer Ingelheim unos premios internacionales donde se cruzan la medicina y el periodismo.

Quedamos en el bar taquilla en pleno centro de Sevilla a esa hora a la que las cervezas heladas y los solomillos al güisqui circulan por nuestro entorno.

Desde muy joven se supo contador de historias y han sido muchos los medios de esta ciudad y de este país los que lo han disfrutado. Desde sus primeros tiempos en el diario universitario “el Descrédito”, el deportivo “el Partido”, hasta “el Correo” su última casa fija, ha pasado por la Razón, el Mundo, Onda Cero, Giralda TV,…, una infinidad de medios cuya nómina aumentó en sus tiempos de freelance con medios como la Vanguardia.

Seguimos conversando, suenan platos que llegan a la barra. Óscar  me cuenta como viajó a Nicaragua a un proyecto de cooperación un país hermoso en lo físico y en lo humano. Me imagino a Oduber Guevara recibiendo todas las experiencias de Óscar, y como Oduber tras 6 años es director de información en el Ministerio de Turismo.

Cooperación que le ha llevado a unas extensas experiencias vitales y una malaria que se vino con él desde Ecuador.

Poco antes de su primer viaje conoció a Emma su actual esposa, Camila la subdirectora de su entidad bancaria el día que Óscar iba a por un duplicado de tarjeta le dijo literalmente:”No puedo esperar más, tienes que conocer a mi amiga Emma, estáis hechos el uno para el otro”. Y algún tiempo después nos fuimos de boda, una boda muy de “Hey Jude”.

Actualmente Óscar se define como podscaster y stroy-teller y gracias a

 

 una pieza que hizo para Onda Cero , está nominado para el premio Boehringer Ingelheim, una pieza llamada “Dormir para olvidar”, un reportaje sobre una investigación en la que se trata de explicar para que dormimos.

Siguen cayendo cervezas en una conversación en la que viene con nosotros, Santiago, parroquiano habitual del taquilla. Óscar aplica su capacidad de síntesis y nos deja dos ideas fundamentales. Las historias son necesarias para contar hasta las historias más abstractas, donde recordamos nuestro pasado común con un profesor que ejemplificaba las matemáticas con churros. Y dentro de su historia personal, su evolución de aquel joven que quería ser millonario, al que aspira a ser rico en experiencias y sobre todo honesto consigo mismo. “Actualmente soy millonario sentado en mi casa leyendo un domingo por la tarde con mi mujer cerquita”.

Su mujer y la relación de esta con un pueblo de Salamanca, las Veguillas, le ha dado a Óscar otra visión de Cristo, el Cristo de Cabrera en medio de una dehesa y al que el periodista definió en su pregón del Cofrade como “el Gran Poder de Salamanca”, por esa fuerza que tiene una imagen de Cristo rodeado de campos. Me habla de las Veguillas y se le enciende la mirada, su aspiración es acabar de alcalde del pueblo, pero no por el poder, sino por esa simpleza y llaneza con la que se vive en un pueblo, habla con pasión de las Veguillas, se nota que el pueblo se ha instalado en su alma. Óscar es costalero de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas de San Isidoro y sigue instalado en las cosas de nuestra ciudad. Es del tipo sevillano que ha conocido mundo y para él esto es lo mejor aunque reconoce que en el mundo hay mucha belleza. El día 22 se conocerá la resolución del premio y aunque la competencia es dura, la esperanza está con nosotros, que de esperanza en Sevilla sabemos un rato. Seguimos la conversación se va el periodista queda el amigo, me acepta la penúltima cerveza, alguien pide la cuenta de la seis…

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