El Buen Pastor: “la especificación tecnológica no tiene futuro”.

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bpSeptiembre es un mes de comienzos, el verdadero enero del año. Los ciclos se inician en estos días llenos de cambios, los cuales se acentúan en este año 2016.

La nueva Ley de Educación ha traído la polémica a las aulas andaluzas con una serie de medidas que los centros se ven obligados a acatar aunque no cuenten con suficientes recursos para ello.

El “flirteo” de las administraciones con la posibilidad de esquivar la popularmente denominada “Ley Wert” tiene unos claros perjudicados que, desgraciadamente, no tienen voz para expresar su acuerdo o disconformidad. 

El curso escolar ya ha empezado en el centro El Buen Pastor de Sevilla. Las aulas se llenan paulatinamente y vuelve a instaurarse una rutina de clases, juegos y desarrollo emocional en un marco especial y único en la ciudad.

Hemos estado hablando con Isabel Egea, una de las representantes del colegio, para que nos hable de la metodología de su centro, las novedades de este curso escolar y para saber cómo afecta en el día a día la nueva Ley de Educación a nuestros hijos e hijas.

P: El Colegio Buen Pastor está entre los 100 mejores de España. ¿Cuál creéis que es la clave del éxito?

R: Creo que nuestro éxito está en la innovación metodológica. Incluso nuevas corrientes que se están poniendo ahora de moda, nosotros llevamos poniéndolas en práctica mucho tiempo. El creador de las inteligencias múltiples hacía referencia hace poco a que hay que explotar todas las virtudes y potencialidades del niño. Eso ya lo decía Giner, cuya línea seguimos.

En el Buen Pastor creemos que cualquier metodología llevada al extremo tiene unas desventajas claras. Puedes alternarlas con la enseñanza tradicional o combinar las innovadoras entre sí para aprovechar las ventajas de todas al máximo. Seguimos utilizando la pizarra normal, pero también trabajamos con la digital; usamos el papel y el boli, pero también los portátiles. Hay clases invertidas y clases en el cole, trabajos en grupo en momentos o asignaturas puntuales, etc. Lo importante es conocer bien la metodología que se utiliza para poder adaptarla a tu currículum.

P: ¿Cuál es el nivel de fracaso escolar en el Buen Pastor?

R: Es prácticamente nulo. En toda secundaria ha repetido solo un niño y ninguno en bachillerato. No es que aquí solo haya “Einsteins”, es que se trabaja muchísimo, también en refuerzo.

Las asignaturas se dividen en varios niveles(medio, alto y altísimo) y se potencian a los que trabajan muy rápido y participan en olimpiadas, pero también a aquellos que tienen dificultades en alguna materia. Los grupos de refuerzo son heterogéneos y no son continuos y los niños no están encasillados en ninguno de los niveles. El mismo alumno puede estar en el nivel más alto de biología y necesitar ayuda en sintaxis, de forma que nos adaptamos al máximo y nunca se siente estigmatizado. Así no se estanca, porque se parte de una individualización absoluta.

P: ¿Letras o ciencias?

R: Predominan las ciencias desde hace muchos años. El año pasado tuvimos el primer bachillerato igualado, pero este año vuelve a haber muchos más alumnos en ciencias que en letras (42vs16).

_mg_2348Es posible que los niños más estimulados se sientan más capacitados para llevar a cabo grandes retos. Como aquí los hacemos trabajar tanto, no se conforman. Sin desprestigiar las Humanidades, que yo soy estudiante de letras. Pero sí es cierto que piensan que las carreras con un futuro laboral más claro y seguro y donde pueden presentarse más retos, son las de ciencias. Es por dónde ven que están las oportunidades de trabajo: las ingenierías o las ciencias de la salud, que todos quieren ser médicos ahora. En la ciencia se sienten más seguros con respecto a su futuro profesional.

P: ¿Qué novedades presenta el centro este año?

R: Estrenamos red wifi para todo el cole, aunque ya había en bachillerato. También tenemos unas nuevas escaleras de incendios, porque hemos diseñado un plan renovado de seguridad, lo que consideramos que es muy importante.

Pero bueno, la novedad más importante está en bachiller y aún no sabemos nada. Nos hemos reunido con las universidades y los foros de selectividad y nadie tiene claro qué va a pasar. De momento, como es posible que la prueba lleve preguntas tipo test, estamos incorporando el evaluarlos de esa forma para que se acostumbren. Por si acaso.

P: ¿Cómo está viviendo el centro la nueva Ley de Educación?

R: El año pasado se terminó de instaurar en primaria y en secundaria entra este año en segundo y cuarto de la ESO. En Bachiller se estrena la reválida. Hay cambios en las asignaturas y en los paradigmas de la evaluación. Ahora se hace a través de “rúbricas”, que es mucho más concreto. Nosotros ya lo hacíamos así, así que no es un gran cambio.

El problema es que no hay un apoyo económico por parte de las administraciones para la implantación de la LOMCE. Nos encontramos también, por ejemplo, que la Física no tiene libro y que el antiguo libro de Biología tenía muy poco de Física. Si no te dan dinero para comprar libros, la cosa empieza mal. Nosotros hemos hecho cuadernillos de elaboración propia, pero falta un soporte documental muy importante para el profesor. Aboca a los colegios a incumplir normativas, fotocopiando libros o a un exceso de trabajo por parte de los profesores, que muchas veces no dan abasto.

En bachiller también hay caos: hay asignaturas que se han introducido y para las que las editoriales ni siquiera han sacado libros. Un ejemplo es Patrimonio Histórico y Cultural: una asignatura de configuración autonómica, no tiene libro.

P: ¿Podrías decirnos cuáles son algunos de los problemas más graves?

R: Lo peor es la falta de información. A 15 de septiembre solo ha salido un real decreto estatal que marca unas pautas generales para el examen de reválida, pero que no profundiza en absoluto. Supuestamente va a salir un desarrollo ministerial en noviembre y, después de eso, ya la Junta de Andalucía continuará. Podemos estar hablando de marzo y de una generación de jóvenes que pueden estar totalmente perdidos. Es muy triste, porque el estado de ansiedad que tienen que cargar es importante. No es lo mismo prepararte para algo que conoces que para algo que no. No saben qué asignaturas les ponderan, están en terreno de nadie.

Este año, además, las asignaturas que podíamos implementar las hemos recibido en junio. Te obligan a introducir Francés en dos cursos de primaria y, sin embargo, no hay profesionales capacitados para ello. No encontramos personas de magisterio con francés, porque la mayoría se ha centrado en el inglés. Cuando se lo planteamos a la inspección, nos dicen que ellos van a fiscalizar que el profesor que está dando la clase tenga el título. Si no lo tiene, el problema es nuestro y nos pueden poner una multa, nos podemos quedar sin profesor, etc.

P: ¿Tienen los colegios públicos el mismo problema?

R: Desde la administración hay un caos absoluto porque no terminan de tener unas directrices claras y, además, hay una gran falta de apoyo. Nos consta que también hay problemas en los centros públicos, pero en los concertados como el nuestro se agrava.

La Junta ha estado jugando a “no la vamos a implantar” y cuando les han dado el tirón de orejas, la han implantado rápido y corriendo sin preparar nada. No se ha previsto ni en los presupuestos.

P: ¿Mejorará la situación?

R: Con la inestabilidad política actual, ni idea. Hay que pensar en el presente y afrontar el futuro sin miedo. Las situaciones cambiantes generan oportunidades para todos aquellos que sepan aprovechar el momento. Eso es lo que pretendemos inculcarle a nuestros alumnos.

P: ¿Cómo debería ser una buena ley de educación?

R: Lo ideal es una ley estable y uniforme. Es lo que necesita la educación en España. Que en Madrid haya una formación diferente a la de Andalucía nos retrasa muchísimo. Lo mismo ocurre con las lenguas cooficiales. Deben ser tratadas en la misma medida que el castellano, sin detrimento de una ni de otra.

Debe ser, además, más completa y con más cultura. Las Humanidades son importantísimas: el arte, la música, la literatura es lo que diferencia una cultura de otra.

Tendemos a la especialización en una sociedad tecnológicamente avanzada, pero el médico que solo sepa perforar de una manera estricta para operar va a acabar siendo sustituido por una máquina. La especialización tecnológica no lleva a nada, porque es sustituible.

El ser humano, sin embargo, no puede ser sustituido y para ser humano necesitas la cultura. Es nuestra verdadera distinción.

La forma de enseñar ha cambiado porque los alumnos no son los mismos y debemos adaptarnos: los niños de ahora controlan la tecnología desde muy pequeños, están sobreestimulados y se aburren con facilidad.

P: ¿Cree que la LOGSE va a aumentar el nivel educativo actual?

R: Según los pedagogos, hay un salto muy importante entre los adultos educados antes y durante la EGB y los criados bajo la LOGSE. Hay una bajada de nivel enorme.

Estas últimas modificaciones no aumentan el nivel, pero tampoco lo baja. Tiene sus cosas buenas, pero también una gran carencia en Humanidades. Lo que hace es tender a la especificación desde una edad más temprana, lo cual va en detrimento de la cultura general del niño.

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