Botellón en la Alameda de Hércules

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Alameda de Hercules

Sólo hay que darse un paseo matutino por la Alameda de Hércules cualquier fin de semana del año para comprender cuál es el problema que a muchos vecinos atormenta. Sí, el de siempre, su famoso botellón de los viernes y los sábados. Si fuese tomarse unas copas no habría discrepancias, pero a esto lo acompaña el ruido, los cristales por el suelo y las necesidades impregnadas en los portales de las casas.

Alameda de Hércules

Una actividad que las nuevas generaciones asimilan como algo normal, tan normal que ni se acuerdan de que en esta plaza, como en toda zona residencial, viven muchas personas que quieren descansar. La gran mayoría ni sabrá que la Alameda es el jardín público más antiguo de Europa, creado en 1574. La parte histórica de la plaza está casi olvidada para todos. Ahora preguntas por la Alameda de Hércules y te dirán que es una zona que resalta por su carácter lúdico.

Como esto es un problema que está en la calle, la redacción de XYZDiario se ha trasladado a la plaza para comprobar las distintas versiones de los implicados. Por un lado tenemos a los vecinos y, por el otro, a jóvenes que reconocen que son asiduos a participar en este botellón semanal.

Dentro de los vecinos existen diferentes puntos de vista. La más dura de todas las versiones es la de Isabel. Ella, contenta por saber que se va a realizar una noticia sobre este tema, se muestra “indignada con la juventud de ahora”. Isabel explica que, “aquí, en la Alameda, viven muchas personas mayores que no descansan bien por culpa de los jóvenes. Todavía no entiendo que emborracharse hasta no poder más sea divertido. La policía debería de ser mucho más tajante en este sentido”. Otra postura más intermedia es la de Miguel. Él no se preocupa por el ruido, ya que lleva tantos años viviendo allí que ya lo ha asimilado. “El ruido me da igual, lo que no es justo y me molesta es que se rompan botellas y vasos contra el suelo dejándolo todo lleno de cristales”. Una opinión muy parecida a la de Francisco, ya que él entiende que los jóvenes tengan que disfrutar, lo que le molesta, y mucho, son “los niveles de incivismo” que muestran los jóvenes noche tras noche. Aún así, Francisco nos deja claro que ya se ha acostumbrado y que “si no se ha solucionado ya, no se hará en un futuro cercano”.

Columnas de la Alameda de Hércules

Aunque no lo parezca, o quizás sea porque al preguntarles lo recuerden, la mayoría de los jóvenes entienden la postura de los vecinos. “Me pongo en el papel de los vecinos o de los propietarios de los inmuebles y sería el primero en presentar una queja”, afirma Carlos, un estudiante que nos reconoce que es partícipe de este botellón todos los viernes y sábados. La única solución que ve Carlos es la de “acomodar una zona que esté más apartada de las zonas residenciales donde se pueda realizar un botellón controlado”. María y Julia, dos compañeras de piso, comentan que, “cuando estamos de botellón no somos conscientes de lo que podemos llegar a molestar. Aún así, la plaza es muy ámplia y hay cosas peores que el ruido”. Su solución, si la hay, es parecida a la de Carlos con algo añadido, “que el sitio que habiliten para hacer botellón no esté a las afueras de Sevilla”. Lo contrario a estas dos versiones es la opinión de Manuel, “lo siento por los vecinos, pero siempre voy a estar a favor de cualquier botellón”.

Alameda de Hércules

Cualquier botellón en una zona residencial trae consigo este debate. Esto pasa aquí, en Cádiz, en Málaga y en cualquier ciudad del mundo. Unos quieren descansar, mientras que los otros quieren irse de fiesta. No vamos a entrar en cuál sería la solución correcta, pero lo más normal es que ambas partes cedan un poco sus posturas y lleguen a un acuerdo consensuado y justo para todos.

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1 Comentario

  1. Gracias por el artículo.
    Recordemos que el botellón está prohibido. Que un vecino tenga que ceder en su descanso y su vivienda no lo acabo de entender. Me gustaría pensar que Sevilla es una ciudad cívica, pero no lo es. La zona de cartuja, del puerto, u otras son zonas perfectas para este tipo de “marcha”.
    Le hago una propuesta a quien piense que tiene el derecho a divertirse como y donde le de la gana, cuando se vaya a dormir iré yo con mis hijos a jugar al balón debajo de su ventana, eso sí, cuando se levante tiene que ir a trabajar 8 horas… mínimo

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