La cofradía de tu padre

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Ahora que te encuentras en tu cuna no sabes lo importante lo que será para tu padre el día de hoy, ahora que seguro estoy duermes plácidamente amparada por esa medalla que pende cerca tuya y que esta noche lo hará por primera vez desde tu cuello y reposará en tu pecho, ahora que todo se acaba quiero contarte una cosa.

En tu cuarto ya está preparada la túnica, el esparto y tus sandalias, haces tres meses que llegaste y quiero darte a conocer desde el primer momento el legado que tus abuelos me transmitieron. Quiero que pronto corretees por ese convento donde todos los pequeños se asoman a su fuente para ver a esos peces de colores a los que alguna vez que otra le hemos dado de comer, ese convento que esconde Salvación para los pecadores y que entiende mucho de Soledad de una madre al pie de su Cruz.

Quiero tenerte en brazos y que tus ojos se encandilen con lo que está por venir, unos momentos que espero saber transmitirte porque si no estaré en deuda conmigo mismo y con tu abuelo que seguro está cerca tuya.

Hace un mes recibiste el sacramento del bautismo porque tus padres creen en Dios y porque creemos que es uno de los mejores regalos que se pueden hacer en la vida a un recién nacido.

Anoche cuando te imponían la medalla delante de su paso fue algo muy especial porque el rito confirmó que hay savia nueva en las cofradías de Sevilla, que generación tras generación somos capaces de transmitir, cada uno a su manera, lo que nuestros mayores nos enseñaron. Esa noche no pensé en puestos destacados, ni si mi pareja va al final del último tramo, esta noche quiero que sea tuya porque 40 años después, tras la imposición de la medalla, justo dentro de una semana usarás mi túnica de nazareno, aquella que yo usé cuando como tú ahora aún usaba pañales.

Quizás cuando seas mayor quieras apuntarte a otra u otras cofradías porque tus amigos salen allí pero no olvides que tus raíces están en un Viernes Santo con túnica blanca de cola, antifaz negro, cinturón de esparto y sandalias negras.

Pero lo más importante es que queremos que sepas que lo que más nos importa es que seas buena persona y que compartas lo que en cada momento de tu vida puedas con los que más lo necesitan, que el amor y ternura que te estamos dando lo participes con los demás y que vivas en la fe cristiana como tus abuelos nos enseñaron a mamá y a mí.

Inés, te deseo una Feliz Estación de Penitencia el próximo Viernes Santo.

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