El Baratillo en Cantabria

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Que el verano es tiempo de viajes y cruces de caminos es algo que no vamos a descubrir en estas líneas. En estas estaba Carlos cuando llegó a Cotillos, en plena sierra de Cantabria en el valle de Polaciones. Donde nació su madre Basilisa, que se quedó huérfana muy pronto. La ausencia de medios hizo que Ella y algún hermano más fueran distribuidos entre familiares por ejemplo en Sevilla.

La Guerra (In) Civil y la distancia de la post-guerra hizo que no pudiera volver a su pueblo en mucho tiempo. Basilisa se asentó en Sevilla donde conoció a Antonio, que con el tiempo se convirtió en su esposo.

Antonio regentaba una barbería en Dos de Mayo y otra en Harinas, aunque con el tiempo se quedó sólo con esta última.

Carlos, con la memoria de sus padres en el recuerdo, volvió este año al pueblo de su madre, después de 12 años sin ir, donde este año consiguió ver la Ermita de San Miguel y la iglesia de la Sierra y cuál fue su sorpresa cuando en esta última encontró una Virgen que le resultaba familiar, esa vecina de barrio, la Madre niña llorosa que cada Miércoles Santo procesiona desde el 13 de Adriano en el primer paso del Baratillo. No es especialmente capillita pero aquello le dio un vuelco al corazón. La Piedad del Baratillo en el pueblo de su madre.

Si pasan por el valle de Polaciones y quieren entrar en la ermita de la sierra pregunten por Teresa, quien tiene las llaves. Su padre Pepe nació en Montesión y por avatares que Carlos no sabe contarme acabó en Cotillos casándose con la hermana de Basilisa. Y ahí se cerró la conexión Sevilla-Cotillos que terminó con una foto de la Piedad en medio del Valle de Polaciones.

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