Dobles macarenos

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Recientemente, la editorial Almuzara ha publicado “La Historia de los Armaos de la Centuria Macarena”, escrita por Antonio García Rodríguez, Fiscal de la Hermandad de la Macarena, autor de varias novelas y que fuera Pregonero de las Glorias. Tras una pausada lectura, llama poderosamente la atención la enorme semejanza que, en cuanto al estudio histórico contenido en él se trata, guarda con otra obra sobre los armaos publicada hace tan sólo tres años, debida a un entonces compañero suyo de la Junta de Gobierno, Fernando García Rivero.

En 2013, Ediciones Tartessos publicó la obra de lujo en tres volúmenes Esperanza Macarena. Historia, Arte, Hermandad, merced a un acuerdo suscrito con la Hermandad de la Macarena, revistiendo el carácter de Libro Corporativo Oficial.

En dicha publicación, de escasa difusión hasta la fecha por su elevado coste, participaron más de cincuenta autores, que aportaron otros tantos trabajos de investigación sobre la historia de la corporación, su patrimonio artístico, su relevancia a nivel devocional, sociológico y cultural y su vida interna. Uno de esos autores, que además era miembro de la Junta de Gobierno y de la Comisión encargada de la coordinación del libro, Fernando García Rivero, profesor de Geografía e Historia, se encargó del capítulo dedicado a la Centuria Romana.

Dicho epígrafe, titulado “Los armaos”, fue la primera ocasión en la que, de forma amplia y documentada, desde una perspectiva científica e histórica y huyendo de lo anecdótico o costumbrista, se elaboró un estudio serio de los orígenes y avatares históricos de los famosos armaos de la Macarena. De hecho, creemos que, por vez primera, se ofreció una mirada completa al fenómeno de las centurias romanas de la Semana Santa de Sevilla y parte de Andalucía, partiendo de las representaciones dramatizadas de la Pasión en la Baja Edad Media y pasando por las compañías de armados barrocos vestidos a la usanza de los Austrias, los actores activos de las pedagógicas cofradías ilustradas, las centurias autónomas de alquiler románticas y la centuria reinventada en el Regionalismo por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, para llegar a los armaos que hoy conocemos. En dicho artículo, García Rivero relacionó por primera vez los acontecimientos y mentalidades culturales y religiosas que afectaron a lo largo de los siglos a la propia Semana Santa andaluza con el recorrido histórico de la Centuria Romana de la Hermandad de la Macarena. Y lo hizo apoyándose en numerosos datos extraídos del Archivo de la Macarena y en abundante bibliografía, incluyendo en su estudio numerosas citas textuales y notas al pie.

Comparados ambos textos, no podemos sino concluir que el publicado hace un mes por Almuzara, obra de Antonio García Rodríguez, se basa excesivamente en el publicado en 2013 en el Libro Oficial de la Hermandad. En líneas generales, repite la misma evolución histórica basándose en las mismas fuentes, aporta las mismas citas textuales, prácticamente calca las notas al pie. Incluso, en gran parte del texto, la redacción y los términos utilizados son de tal parecido que, si bien hay leves variaciones en expresiones o algunas frases que son eliminadas o añadidas, y el autor del texto original es citado puntualmente, tenemos razones fundadas para opinar que podría tratarse de un posible caso de plagio.

Desconozco si el autor del texto publicado hace tres años, Fernando García Rivero, la editorial Tartessos o la propia Hermandad de la Macarena son conocedores de la situación y si, de serlo, han mantenido conversaciones previas o posteriores con la editorial o el autor del texto ahora publicado, o si han iniciado trámites legales para exigir responsabilidades, lo que, bajo nuestro punto de vista, estaría más que justificado.

Dejando atrás lo profesional, lo que llama poderosamente la atención es que sea un miembro de la propia Junta de Gobierno de la Macarena el que utiliza, prácticamente copiándolo, un texto que pertenece al libro oficial de la Hermandad (de cuya venta ésta se beneficia) y que fue realizado para éste por un hermano y lo hace para publicar un libro a título personal y, por tanto, para su propio beneficio económico.

Esto no deja de recordarme a los mangazos de fotos en internet: pillo una foto, le corto la firma del autor y hala, palante! Y que la foto es mía…

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