Se inician las obras de restauración del Pabellón de Perú

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Pabellón de Perú / Fotografía de http://www.casadelaciencia.csic.es

El Pabellón de Perú es una de las muestras arquitectónicas más representativas del estilo historicista que marcó la impronta estética de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en el año 1929. El edificio, que hoy acoge la llamada Casa de la Ciencia, centro de interpretación de visita indispensable por su valioso planetario, es un compendio de la historia del país andino, lleno de referencias de su arquitectura histórica, de la cultura indígena y del paisaje y la fauna característica de Perú.

Manuel Piquer Cotolí, el arquitecto que firmó sus trazas, otorgó una especial importancia al tratamiento de los materiales y sobre todo a la ornamentación de las fachadas, realizadas con un material tan novedoso para la época como el hormigón,  que fue tratado de forma tan magistral que aparentemente se confunde con sillares de piedra arenisca. Durante muchos años, esta riqueza arquitectónica ha permanecido oculta tras unas redes negras, que se habían colocado como medida preventiva y de seguridad ante los desprendimientos que se habían producido.

Las obras de restauración del Pabellón de Perú, inmueble propiedad del Ayuntamiento de Sevilla, están siendo promovidas por el CSIC, que tiene alojada en su interior la Casa de la Ciencia. Esta intervención es resultado del programa de conservación del edificio iniciado en 2011 con la restauración de las balconadas de madera y fueron anunciadas a principios de año, cuando la Comisión de Patrimonio Histórico dio luz verde al proyecto, que cuenta con una profunda investigación sobre el comportamiento de los materiales constructivos por parte de la Universidad de Sevilla. Desde hoy ya se puede la instalación de los andamios en dos de sus fachadas. Las labores de restauración recuperarán el esplendor perdido de estos materiales a través de las fases de limpieza proyectadas. Se contemplan igualmente trabajos de reconstrucción de aquellos detalles decorativos perdidos, sobre todo de las curiosas gárgolas que se distribuyen por la cornisa y que se habían perdido en un elevado número. La intervención está prevista que finalice en los últimos meses de 2017, se espera entonces que el edificio vuelva a lucir con su riqueza original y pueda contemplarse la variedad ornamental tan peculiar que posee.

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