Las trabas de la Junta de Andalucía para cambiar a un niño de colegio

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Ayer comenzó el curso escolar en los colegios andaluces de primaria. La Junta de Andalucía se jacta de contar con 2.676 profesores más respecto al curso anterior pero la realidad es otra.

La sede de educación de la Junta de Andalucía en Sevilla se llena todos los días de padres que sufren el calvario de ver lo complicado que resulta cambiar a un niño de colegio por motivos justificados. Los teléfonos suenan en la delegación sin que nadie los atienda, debido a que están “bajo mínimos” según los propios funcionarios que allí se encuentran y que se limitan a dar largas y a atender de forma deficitaria.

En la página web de la sede se pueden observar la cantidad de comentarios negativos de los usuarios criticando que nadie les coge el teléfono. El e-mail tampoco es una solución viable, pues muchos son los correos que siguen esperando respuesta por parte del funcionario competente.

En el caso de los traslados de provincia, la dejadez es alarmante ya que hay alumnos que siguen escolarizados en una cuando ya residen en otra, sin que a fecha de hoy se les haya adjudicado plaza.

Un caso, el de una madre que sabía desde el mes de marzo que cambiaba su lugar de residencia y que, a día de hoy, todavía no está resuelto el expediente de traslado a pesar de que el curso escolar ya ha comenzado. Esta madre ha echado más de una mañana en la delegación de educación situada en el antiguo Matadero de Sevilla sin que su petición haya obtenido respuesta.

Otro caso, el de unos padres que, después de dos meses con la solicitud entregada, recibe la respuesta el viernes antes de entrar al colegio en una plaza a la que no habían optado y lejos de su domicilio.

También está el de otra madre que, en mayo, había solicitado la reagrupación de sus hijos y que a día de hoy sigue esperando respuesta.

Esta foto, tomada a la 13:00 del pasado viernes, con más de cien personas esperando que las atiendan, ejemplifica el colapso que sufre la delegación de educación, en la que sólo dos personas son las encargadas de atender las cientos y cientos de solicitudes que reciben a diario de padres desesperados porque no saben en qué colegio empezarán el curso sus hijos y si luego tendrán que cambiar de centro, con el trastorno que eso supone para los menores.

Si un padre solicita hablar con el inspector de escolarización la respuesta es negativa.

Los colegios andaluces se llenan de niños con la ilusión de volver a ver a sus compañeros o de comenzar una nueva etapa mientras los pasillos de la sede de la delegación de educación están saturados de padres desesperados porque sus hijos vuelvan a las aulas.

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