Los detalles de la portada de la Feria 2018

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La pasada semana conocimos el diseño de la que será la portada de la Feria 2018, una obra del pintor sevillano Cesar Ramírez, que se hizo con el concurso convocado por el ayuntamiento de Sevilla.

Su diseño, amén de la monumentalidad que se presupone va a tener,  guarda muchos detalles históricos y artísticos que hacen de ella una de las más completas en cuanto a simbolismo de los últimos años. Vamos a intentar desgranar muchos de ellos.

El concurso este año fue convocado con un tema central, el de conmemorar los 150 años del Círculo Mercantil, entidad profundamente vinculada a la vida social sevillana y por ende a la celebración de la Feria. Por este motivo el detalle más obvio es la inspiración del autor en la caseta que dicha institución montó en el Real del Prado de San Sebastián en el año 1905 y que se muestra en los tres arcos centrales de herradura.

Caseta Círculo Mercantil 1905. Foto: Galeón.com

En los inicios del Siglo XX llegaron a Sevilla influencias de nuevas tendencias artísticas europeas, las vanguardias calaron en nuestros artistas y arquitectos de manera notable y el uso de elementos orientales en las edificaciones fue una constante. Esta  influencia fue puesta de relieve en  las construcciones de la exposición del 29, haciendo nuestra la vanguardia, con el regionalismo.

Casa para Manuel Nogueira en la calle martín Villa.

En dicha evocación al regionalismo de Cesar Ramírez, destacan las dos torres que enmarcan la portada, un recuerdo a la casa Nogueira, sita en la Plaza de la Campana con Martín Villa. Dicha casa fue la primera obra regionalista del gran arquitecto de Sevilla en el Siglo XX e introductor del estilo Aníbal González. La casa Nogueira fue la primera muestra de esa vanguardia artística de inicios de siglo en Europa pero leída en clave local, utilizando un regreso a las artesanías históricas de nuestra tierra; los arcos de herradura árabe, las yeserías, las rejas de forja, el ladrillo, la cerámica etc.

El gran arco central de la portada nos muestra claramente la presencia del Alcázar en su diseño, conjuntado perfectamente con el regionalismo, esta construcción Mudéjar (realizada por árabes que permanecieron en el territorio ya cristianizado) se muestra en su famoso Arco de los Pavones, una de las decoraciones más espectaculares del increíble salón de embajadores del Palacio del Alcázar que se nos muestra también con esos grandes pavos reales azules en diversos detalles de la portada junto a la misma arquitectura del arco.

Arco de los pavones, en el salón de embajadores del Alcázar

Por si fuera poco, el autor ha querido ser detallista incluso en la colocación de las banderas, que no es un mero recurso artístico de la presentación del diseño, sino otro detalle a sumar a la lectura histórica de la Portada.

Calle San Fernando en la Feria de finales del Siglo XIX

Los gallardetes sobre los tres arcos son recuerdo a las ferias de finales de Siglo, estos gallardetes adornaban tanto los remates de algunas casetas como las calles de acceso como por ejemplo la calle San Fernando, eran diseño del arquitecto municipal José Sáez y López.

Las banderas “en abanico” que coronan la portada son símbolo también de la decoración de finales del Siglo XIX e inicios del XX, cuando la ciudad preparaba los grandes eventos con esa disposición de las banderas, como ocurrió por ejemplo en el año 1862 en que Isabel II visitó la ciudad de Sevilla y los arcos del triunfo efímeros que decoraron su recorrido fueron decorados de igual manera a como vemos la portada.

Arco del Triunfo efímero para la visita de Isabel II a Sevilla en 1869

Un entramado de detalles, homenajes y guiños históricos para una de las portadas más singulares de los últimos años.

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