Comienzan las obras de consolidación de los parámetros de la Giralda

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Esta semana han comenzado los trabajos en la cara oeste de la Giralda para acometer las obras de consolidación de la torre. Lo primero que se ha instalado ha sido un andamio de grandes dimensiones que va desde el Patio de los Naranjos hasta la azotea de azucenas.

La restauración de la cara oeste tiene un coste de casi 340.000 euros, que han sido sufragados en su totalidad gracias al dinero que el Cabildo Catedralicio recibe de los turistas que visitan el templo metropolitano.

La estimación de esta primera fase de la obra es de seis meses y las otras tres caras se restaurarán “según lo permitan las disponibilidades presupuestarias de esta Autoridad Eclesiástica” según reza el dossier de la obra.

El contenido de las obras, según el cabildo, será de tipo “epidérmico” y consistirán en labores de limpieza, consolidación y protección de la Giralda.

Sobre el ladrillo cerámico, con labores de limpieza, consolidación, reintegración, rejuntado, recuperación de los arranques de sebkas del nivel inferior de la cara oeste así como de su protección.

Se tratarán los siguientes elementos de la torre:

Cerámica vidriada, con labores de limpieza, reintegración y protección.

Elementos pétreos, con labores de limpieza de elementos pétreos en general, también específicos para las columnas y los capiteles y actuaciones de consolidación, de recuperación de volúmenes, de rejuntado y de protección.

Elementos metálicos, con labores de limpieza y protección. Se intervendrá en la reposición de los zunchos deteriorados (instalados en 1755) aplicando los mismos criterios de conservación y refuerzo que se definieron en la intervención precedente del año 2013.

Por último, se revisarán los trazados de las instalaciones, de las que hay que mejorar las sujeciones.

Para el buen hacer de la restauración se ha creado un comité de expertos que seguirán las obras de restauración de las cuatro fachadas de la Giralda.

Durante el tiempo que duren las obras, los turistas podrán seguir visitando y subiendo al que, durante siglos, fue el punto más alto de la ciudad.

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