Por momentos te olvidé. Por Alegría Peláez

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La noche oscura. Las estrellas brillantes. Un avión parpadea. La luna menguante sonríe. El gato de ojos amarillos se esconde entre los escollos. Y yo sigo corriendo. El paseo marítimo desierto. El frío húmedo entra en mi garganta. Duele al inspirar. Sigo corriendo mirada al frente, paso decidido. Y la mente se va a otra parte. Hola, ¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo! Y yo pensando sí, mucho tiempo. ¿Estás bien? Y es uno de esos estás bien que quieren saber mucho más. Nada ha cambiado. ¿No crees? ¿O tal vez sí? Han pasado años. Para mí, como si fueran segundos. La respiración se me acelera. Fuerzo el paso. Adelanto a la chica que corre delante. También a la pareja de la izquierda. He pensado en ti, aunque no debería. Yo, por momentos te olvidé. Madre mía. ¡Cuánto tiempo! ¿Estás bien? Se avecina tormenta. Súbete y disfruta. Han pasado años. Y a la vez segundos. El sudor me entra en los ojos y me escuecen. Sigo corriendo. Me seco con el antebrazo y mantengo el ritmo. He soñado contigo ¿Y qué has soñado? Soñé que despertaba y éramos libres. Nada ha cambiado. O tal vez todo. ¡Cuánto tiempo, han pasado años! Por momentos te olvidé. No has cambiado nada, no. Pero yo sí he cambiado. Sube y disfruta. Miéntete. El viento mece las palmeras. El viento me impulsa. Y corro más deprisa. No hay meta, no sé cuándo parar. Ha sido un largo viaje. Parece que hayas acampado en la luna. No, pero han sido muchos años. Para mí como segundos. Yo he cambiado. He pensado en ti. Madre mía. Se avecina tormenta. ¿Estás bien? Bueno, no me ha pasado nada interesante en años. A mí sí. Ha pasado mucho tiempo. Y han pasado muchas cosas. Tú no has estado para mí, ni yo para ti. Bueno, a medias. No entiendes que para mí es como si no hubiera pasado el tiempo. No te engañes. Pero se avecina tormenta. Sube y disfruta. No, necesito certezas. Hay que correr riesgos. Ha pasado mucho tiempo. Y a la vez, segundos. He pensado en ti. Por momentos te olvidé ¿Qué quieres que te diga? En realidad, prefiero no saberlo. Por momentos te olvidé. ¿Qué has soñado? Soñé que despertaba y éramos libres. Madre mía. Se avecina tormenta. Y allí estabas tú. Nada ha cambiado. Yo sí. ¡Cuánto tiempo! ¿Estás bien? Se avecina tormenta. Las piernas me van solas. Corre. Sigue corriendo. Vas de maravilla. He soñado contigo. Y a la vez segundos. Miéntete. Corre, sigue corriendo, queda poco para parar. La luna sigue sonriendo. Y hay más estrellas que nunca. ¡Cuánto tiempo! Yo estoy bien, ¿tú? Yo también. No me ha pasado nada interesante en años. Tú parece que hayas acampado en la luna. He cambiado. Para mí como segundos. Por momentos te olvidé. Y dejo de marcar el ritmo a mis piernas, y van solas calmando el ritmo. Solo escucho mi respiración acompasada que me pide aire. Y mis piernas van parando. He pensado en ti. Ha pasado mucho tiempo. Me paro. Levanto las piernas. Una y después otra. Y las muevo con fuerza para soltar los músculos. Me agacho y me dejo caer hacia atrás tumbándome. El suelo está frío. Me quedo frente al cielo. Las estrellas brillan. Otro avión parpadea. La luna menguante me sigue sonriendo. Por momentos te olvidé.

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