El velador de los días. Nos cabe todo

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Artículos atrás hablábamos del hispánico y escatológico mojón como unidad de medida sevillana. Si en Sevilla existiera un museo de pesos y medidas similar al existente en París, debería estar expuesto el citado excremento en una urna como patrón metrológico universal y por lo tanto exento de cualquier discusión posible. No debería faltar en dicho observatorio el correspondiente sombrero de picador de novillos-toros, más conocido como castoreño cual módulo comparativo. Porque al contrario que en el gaditano carajo, en el mojón hispalense el tamaño sí importa. No es lo mismo que una mierda, que en castellano antiguo no deja de ser una unidad de destino en lo universal. El “váyase usted a la mierda”, dicho sea con voz resonante y recreo silábico en el diptongo, no debe confundirse nunca con la entrega del “y un mojón para usted”, acompañado el obsequio con una comparación descriptiva en el exceso tal que el citado tocado de picador o varilarguero o la malhadada Torre Pelli, por poner un par de ejemplos ilustrativos.

Abundando en esta estúpida lección de pretendido lenguaje sevillano, después de las unidades de medida, deberíamos hablar de las unidades de cabida. En pocos lugares del mundo existen las unidades de volumen o aforo rectal que tenemos en esta ciudad. La cabida del sevillano mide su exceso de tolerancia, permisividad, aguante o tragaderas y al igual que con la referida unidad de peso del mojón, es usada en amistosa forma coloquial -nunca peyorativamente- y acompañada por alguna muestra relativa.

El afamado cantante de sevillanas, originario del hermoso pueblo de Gines, conocido con el sobrenombre de El Mani, quizás sea el pertinente más usado en estos tiempos como patrón internacional de las tragaderas del sevillano; tanto en su versión rebozada en pan rallado, es decir, empanado, o como envuelto en un esponjoso albornoz o vestido de nazareno. También el desafortunado buque “Titanic”, tanto en el inverosímil escorzo del derrape como en vivas candelas, suele ser usado para valorar la inconmensurable capacidad de los andaluces en general para transigir con carros, carretas y carretones. Valgan estos dos botones como muestra de lo anterior: el recorte de la sanidad y el impuesto de sucesiones.

Uno siempre creyó que los recortes sanitarios eran vesículas biliares, apéndices inflamados, algún miembro gangrenado o tramos finales de luengos prepucios capuchinos, pero nuestra invicta caudilla y madre política, a la sazón presidenta del mausoleo autonómico, nos demuestra que no faltan camas ni médicos sino paciencia infinita en el contribuyente enfermo. Total, si tarde o temprano hemos de morir, qué más da como sea. El caso es tragar quina que es el medicamento recetado por la sanidad socialista aquí y en Pekín. El otro ejemplo de cabida infinita del elector andaluz es el del impuesto de transmisiones, que nada tiene que ver con caja de cambios alguna porque el vehículo político andaluz por no tener no tiene ni recambio. Aquí el esfuerzo de toda una vida después de contribuir al tipo más alto de España, es esquilmado codiciosamente por la Junta de Andalucía que revolotea como una siniestra “buitresa” sobre nuestras cabezas esperando el momento de palmarla para despojarnos de nuestro escuálido patrimonio. ¿Y saben ustedes, carísimos lectores, por qué nada de esto va a cambiar? Pues porque nuestra clase política entiende que nos cabe El Mani empanado abrazado a Falete vestido de nazareno bailando un vals en la cubierta del Titanic derrapando mientras arde por los cuatro costados. Y así seguirá mientras este bendito pueblo no les mande un mojón como el sombrero del Rubio de Quismondo (Q.E.G.E.) en forma de papeleta electoral.

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3 Comentarios

  1. Esas son tragaderas respecto al Psoe. Pero también las hay respecto al PP ¿ Cuántos años lleva esperando la rehabilitación del museo arqueológico? ¿cuántos la ampliación del Bellas Artes? No sean sectarios, por favor. Lo del Psoe en Sevilla es de vergüenza, pero lo del PP no lo es menos.

  2. Lleva usted más razón que un santo y por eso digo en el artículo que el vehículo de la Junta no tiene recambio.

    Muchas gracias por su comentario.

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