Susanita es tu hija

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Hace unos días contaba un buen amigo, en la tertulia de la una y media de la tarde en el bar de nuestro amigo común, Ramón, la siguiente anécdota. Cabe aclarar de antemano que el citado amigo, a día de hoy, que él sepa, sólo tiene dos hijas. Ahí va la anécdota: «El otro día, paseando con mi señora, nos encontramos a un matrimonio, amigos de juventud que no veíamos desde entonces. Al preguntarme él que cuántos hijos teníamos, yo le respondí que tres hijas. Mi señora cambió de color y se puso blanca, aquella inesperada afirmación descompuso su rostro por unos segundos, justo los que tardé en aclarar lo dicho. Bueno, dos hijas y Susanita, la Presidenta de Andalucía, porque Susana también va a heredar una parte de mi patrimonio a la vez que mis dos hijas».

Y es cierto, Susanita es hija de todos y todas los andaluces, porque heredará a la par que cada hijo e incluso en algunos casos tomará una tajada tan grande que dejará sin herencia a los hijos legítimos, hijos de sangre, ya que ella es hija vía BOJA socialista (de socia y de lista).

El fundamento ideológico que sustenta este impuesto susanero es ramplón, falso, trasnochado, sectario e injusto, ya que se nos quiere hacer creer que es un impuesto a los ricos, cuando es un impuesto que sangra y roba a la clase media, a los trabajadores que han dedicado su vida entera a una tarea con la intención de darle una mejor vida a sus hijos, nunca para pagar una vez finados la nómina mensual de una casta política que sólo trabaja durante la campaña electoral, unos días cada cuatro años, eso sí, engañando al pueblo en mítines, plaza tras plaza megáfono en mano y largando el rollo ese de ricos y pobres. Los conceptos a día de hoy han cambiado: rico es el Concejal, el Diputado, el Senador, el Consejero de la Junta… con un sueldazo desproporcionado al del resto de sus vecinos, y pobres somos todos los que estamos sujeto a retenciones en nuestra nómina mensual con las que religiosamente pagamos la incompetencia de tanto político sillonero y telonero.

Además, el fundamento teórico del Impuesto de Sucesiones, eso que nos quieren hacer creer, es un cuento chino, dado que no es más que un impuesto robis mortis puro y duro, robo al muerto, por la cara, haya sido rico, medio rico o no rico. Y el mecanismo que utiliza, el truco del almendruco, no es otro que multiplicar el valor catastral de cada inmueble por un coeficiente que publica para cada localidad y año la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía, siendo el de Sevilla capital del 2,65 en el año 2015, es decir multiplican casi por tres el valor catastral de tu piso o casa y ese es el valor real por el que hay que tributar el Impuesto de Sucesiones.

En esta Andalucía de pena penita pena, como en toda dictadura que se precie, van y multiplican nuestro patrimonio por tres, lo engordan primero antes del festín recaudatorio, para de este modo tan basto robarnos con el Impuesto de Sucesiones, cuando en el resto de España este impuesto es de una cuantía cientos de veces menor.

Así es como se malgobierna una Andalucía por socios listos y socias listas en manos de podemitas, porque el socialismo auténtico es cosa bien distinta a ese populismo bolivariano que ahora lo absorbe y transforma a gran velocidad hasta dejarlo irreconocible.

Impuesto de Sucesiones: Impuesto Andaluz

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