¿Qué cambio? Míster Sánchez

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Mientras en España los socialistas protagonizan el reality show: “El cambio que necesita España”, en Bruselas se unen a conservadores y liberales, formando “la gran coalición”, ante la atónita mirada de los socialistas franceses, belgas y austriacos, la Izquierda Unitaria Europea o Los Verdes, para aprobar con 436 votos a favor, 241 en contra y 32 abstenciones, la enmienda de compromiso 117 sobre el blindaje a las multinacionales o ISDS.
El ISDS, apartado del Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) que se ocupa del mecanismo de resolución de disputas entre inversores extranjeros y Estados, decidirá los tribunales y órganos de arbitraje que habrán de resolver las diferencias entre las multinacionales norteamericanas y los Estados miembros. En la actualidad se barajan varias opciones, sin embargo, son muchos los eurodiputados de izquierda que esperaban contener la aprobación de la enmienda, hasta dejar claras cuestiones vitales como por ejemplo, que EEUU respete los estándares laborales de la Organización Internacional del Trabajo o que los Servicios Públicos queden fuera del acuerdo.
Esto no ha sido posible, dado que los socialistas españoles, en conspiración, literal, con el presidente de la Eurocámara, el también socialista Martin Schulz, principal impulsor de la enmienda, han logrado su aprobación, primero posponiendo una votación que tenía que haberse celebrado un mes antes, con el fin de llegar a un acuerdo y sumar votos, y segundo, colocándola en primer lugar, ya que al ser votada la primera, quedan automáticamente apartadas el resto de enmiendas relacionadas con el ISDS, insistimos, un apartado redactado con un lenguaje ambiguo, presto a múltiples interpretaciones, que lejos de introducir imposiciones para “blindar” las economías de los Estados europeos y a sus ciudadanos, se limita a dar algunas recomendaciones, que el cheriff mister Marshall, puede o no aplicar.
Recordemos que el polémico TTIP, que se negocia con exceso de sigilo entre Bruselas y Washington, ha dado sobradas muestras de desconfianza a lo largo y ancho de su articulado, ya que supone una amenaza frente a la soberanía de los Estados europeos, por no hablar del peligro que implica frente a los derechos sociales.
Y así las cosas por Europa, que está ahí al lado, como aquel que dice, y aquí, en zona nacional, los socialistas, Pedro Sánchez a la cabeza, afeándole a los populares sus políticas económicas, asegurando que ahora sí, lo juran por la hoz y el martillo, que van llevar a cabo acciones más justas para asegurar la equidad en la distribución de la riqueza, para proteger a las clases más desfavorecidas…, mientras Don Pedro se permite ir de digno por la vida, acusando a su compañero de casta, el sr. Rajoy de “no ser de fiar”.
De verdad que hay que joderse, y perdónenme la expresión, si son tan amables. Llevamos tres meses observando como el líder de los socialistas españoles se pavonea; escuchándole como se permite teorizar sobre justicia, dignidad, credibilidad y transparencia. Flirteando con los unos y los otros, o mejor dicho, entre los hunos y los hotros, parafraseando a un genio de España, queriéndonos convencer de que su “cambio”, el cambio que proponen los socialistas españoles, será “palabra de Dios”; mientras a dos horas de avión, sufragado con sus impuestos y los míos, por supuesto, su estrategia, la de los socialistas españoles, insisto, e insisto poco, es la de conspirar con los que alimentan y alientan a la Troika. A los que con sus ejércitos financieros, sus mercados, y sus amenazas impiden que el más mínimo cambio sea posible. Y lo han hecho junto con los populares españoles, sí, con el sr. Rajoy y los suyos. Igualitos. Contra esos a los que aquí, en esta España arruinada, envenenada y entontecida, que Unamuno vaticinase y que parece no tener fin, por los siglos de los siglos, se niegan a dirigir la palabra, estimando que, son ellos más dignos y más de fiar que los hotros.
Lo cierto es que si los europeos permitimos que se apruebe el TTIP, y todo indica que nada ni nadie podrá remediarlo, dada la deslealtad y la desafección de la casta hacia los ciudadanos, hacia nuestro modus vivendi, hacia nuestra cultura, prácticamente ya arrasada por la globalización, lo mismo nos va a dar quién ocupe la presidencia. Así de triste y así de crudo. El esclavismo económico será la forma de gobierno, llámelo usted democracia o monarquía parlamentaria o mediopensionista. Eso si antes, al menos en España, no nos mata el aburrimiento mientras deciden quién se pone el traje de monigote mayor del reino.

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1 Comentario

  1. El cambio será lampedusiano, y otros nuevos además de los anteriores meterán la mano en la caja, la caja será la misma de antes la de nuestros impuestos que la saquean para mayor gloria del liberalismo.

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