PSOE, lucha de egos

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Ayer, todos hemos visto el debate de los candidatos a la secretaría general del PSOE, evidenciando que el partido que más años ha gobernado en España está roto, en situación crítica y que su imagen es la de una lucha de egos de unos candidatos que están poniendo en riesgo su existencia.

Al PSOE, le falta un proyecto definido de partido nacional de una izquierda moderada y socialdemócrata y le sobra la acritud de un partido en clara decadencia, por no saber afrontar la realidad de los tiempos que vivimos, al alejarse de las posiciones racionales de sus homólogos europeos. A lo largo de estos últimos años, el PSOE no se ha tomado en serio su redefinición ideológica después del fiasco que supuso Zapatero, que sumió a España a una crisis política y económica que casi le llevó a la quiebra y se ha dedicado a navegar sin rumbo en el camino de una política dependiente de egos mediocres, cuya única ambición era y es, el poder por el poder. Este debate, nos ha dejado muy claro, que o se lo toman en serio, o sucumbirá en el ostracismo de la indiferencia a la hora de ser tenido en cuenta por los españoles.

Resulta muy triste comprobar que en estos momentos, el partido ya casi desangrado, no sabe lo que quiere en materia territorial, que ha dejado de ser un partido de estado para ser ese partido que necesita de los populistas para estar en el poder y que allí donde gobierna, por ejemplo en Andalucía, no es capaz de sacar a nuestra región de los últimos lugares de  las estadísticas de paro y corrupción, porque ya tiene importantes grietas en su gestión, por primera vez contestada en la calle por la sociedad civil, harta ya de los despropósitos que padecemos día tras día. Yo me pregunto qué va a pasar a partir de ahora, cuando la presidenta de la Junta tenga que combinar su gestión de gobierno con la dirección de un partido en reconstrucción. ¿Tendrá Susana Díaz el tiempo necesario y la fuerza que necesita Andalucía para salir de su mala situación? Sinceramente, creo que no, porque se verá obligada a marcharse a Madrid para hacer oposición al gobierno de la nación o no tendrá el protagonismo que precisa una aspirante a ocupar la Moncloa en el futuro, lo que en definitiva, perjudicará nuevamente a Andalucía en la conquista de ser lo que realmente merece.

Por otro lado, Díaz si tiene suerte en una cosa y es que la oposición política de nuestra región, parece que no tiene ganas de cambiar la realidad andaluza, porque le falta iniciativa, liderazgo, convicción y tomarse en serio la necesidad de un cambio, una alternativa que haga despegar a Andalucía hacia las posiciones que generen ilusión y una nueva manera de ver la política .

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