El paseo de la flama

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Una vez que Triana ya tiene solucionado definitivamente sus problemas de tráfico y aparcamiento, erradicada la venta ambulante y que el apeo de su arboleda se encuentra en perfecto estado de revista; ahora que los Dominicos dejan hacer los los cultos a la Estrella en San Jacinto y abren sus puertas al paso de La Esperanza, o que se han recuperado para uso cultural y museístico los viejos hornos de la Cerámica Santa Isabel. Ya que la movida dejó de ser molesta y sucia, o que la bandera republicana es historia en el punto de inflexión en el que gire el aburrido debate sobre la Velá de Santa Ana (no de Triana) y ahora que ya saben qué hacer con el malecón (¿qué malecón?) y han recuperado y colocado del almacén donde se guarda el azulejo de la zapata del Puente. Una vez recuperada la tapa de bacalao con tomate de la Bodega Sevilla-Sanlúcar o los
marisquitos y la cerveza de grifo de los Dos Hermanos, es hora de acometer el gran proyecto que la delegada del distrito se ha sacado de la manga para que ella misma pueda estar mañana junto a los universales ¿los cotidianos no lo son? trianeros en un Paseo de la Fama. ¡Flama!

Flama es una expresión muy ochentera en desuso que la RAE podría recuperar gracias a la altura de miras de nuestras autoridades, y así de paso, contribuir al enriquecimiento del léxico más popular.

-Illo ¿has visto el monumento que han hecho para los ceramistas del barrio?
¡Flama!
-¿Cómo está los pájaros de Ruperto? ¡Flama!

¿Qué tal la última película de 007 en el cine de verano de la calle Alfarería?
¡Flama!

Triana ya tiene su paseo de la fama sin que nadie venga a reinventar la historia del barrio, llenándola -como dice mi amigo José de León – de cachibaches ni estatuillas o monumentos sin los más elementales fundamentos de calidad y raciocinio. Triana tiene su paseo en esa pasarela de hierro que la separa de una Sevilla en declive y adormecida. Por esa alfombra con cimbreo transitan a diario quienes hacen universal al barrio sin necesidad de más reconocimiento que llevar a gala ser de donde son.

¿Un paseo de la fama? ¡Flama! con su pañito de croché sobre las aceras y su flamenquita y su torito como pórtico.

Aunque para flama la que cae sobre el Puente a las 4 de la tarde de un día de agosto; buen sitio y momento para cavilar como seguir destruyendo Triana.

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