No disparen sobre el pianista

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Lo del pianista del titular cámbienlo por escritor/periodista/comentarista. Aunque casi ni escribo este artículo porque mi compañera de letras en este permisivo diario digital, Chonil, lo ha dicho en su último artículo divinamente, pero como no está de más insistir en las causas que merecen la pena, y para mí ésta lo merece de sobra, pues aquí les pongo estas letras por si tienen la paciencia de leerme.

Otro de mis distinguidos compañeros de XYZ, Eusebio León, dice que un buen periodista se mide por los enemigos que tiene, pues en los tiempos que corren, cualquiera de los que escribimos desde la libertad y la independencia, hacemos enemigos por días.

Y es que la gente cada día o tiene menos correa o es que realmente, y me inclino más por esta segunda opción, entienden menos lo que leen, no se percatan de sutilezas, ni de ironías, ni saben distinguir entre un artículo sarcástico, satírico o un esperpento deformante a la manera valleinclanesca para fijar el foco en alguna cuestión, si no que se lo digan a mi también compañero de diario, Santi Franco, que no vean los improperios que tiene que aguantar el pobre, con la sensibilidad tan acusada que tiene.

Y quizás, aquí disiento en parte de mi amiga Chonil, no se trata tanto de que la gente esté cada día más palurda, que lo está, sino que incluso gente culta, leída y paseada, en cuanto le tocan un tema cercano de manera que no les gusta saltan al cuello como hienas.

O eso, o usan argumentos absolutamente inapropiados para rebatir a sus ofensores mediáticos. Y me fijo por ejemplo en los defensores de los toros, con ese mantra que usan últimamente de “al que no le guste que no venga”, no mire usted, no se trata de que a los anti taurinos no le gusten los toros, como a mí no me gusta el heavy metal y no voy a ningún concierto, se trata que lo que no les gusta es lo que se le hace en el ruedo al animalito, o sea, que si hay que defender a la Fiesta Nacional habrá que ir a razonamientos más profundos y fundamentados que eso de que el que no quiera que no lo vea.

Es igual que esos cazadores que dicen, de manera cursilona y simple que “yo amo el campo porque mi padre me llevaba a cazar”, no mire usted, la caza puede tener otros argumentos de peso para su defensa, pero no precisamente que a usted le gusta el campo, cosa que me importa un bledo, porque se pasea por el pegándole tiros a todo lo que se mueve.

Me cuenta el director de este medio a veces, las cosas que llegan a los comentarios de algunas noticias y serían dignas de una antología del disparate. Muchas veces, insisto, es que muchos no entienden más que la literalidad de lo que se escribe, se emporcan en la frase que supuestamente les ha ofendido, a ellos, a su barrio, a su pueblo, a su equipo de futbol o a su afición a coleccionar barajas porno, vaya usted a saber.

Servidor lo ha sufrido en letra propia, y les aseguro que a veces es peor el talibanismo de los agradaores de alrededor del supuesto ofendido, ofendida o atacado/atacada que el objeto del chascarrillo que, dicho sea de paso, se preocupa poco de la existencia de este junta letras.

Falta sentido del humor en este país, y en Sevilla no digamos, aquí que tanta fama de graciosos tenemos hay más “guasa” y mala leche de la que sería oportuna. Si me permiten la recomendación, lean con amplitud de miras, sean tolerantes y sí, un poner, alguno decimos que la Semana Santa o la Feria, nos están pareciendo un parque temático para turistas de chanclas, no den el coñazo con una parrafada de las verdaderas esencias y el sentimiento de este pueblo y bla bla bla.

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