Me cae bien Ted Cruz

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Tras su sorprendente y muy trabajada victoria en los caucus republicanos de Iowa, un rutilante Ted Cruz dejó claro a los jerarcas de su partido que su candidatura va muy en serio y que se asienta en los valores conservadores que han construido lo mejor de la democracia y del estilo de vida americanos. Si aún creen en ellos, más vale que se apresuren en demostrarlo.

Cruz ha vencido en Iowa con todo el aparato del Great Old Party y las encuestas en contra, teniendo que vérselas con un perro gorilero, millonario y faltón como es Donald Trump, y con el desprecio de los medios de comunicación. Pero América es América, no la provincia de Jaén –es un poner-, y allí la democracia funciona. Es decir, la gente se reúne en iglesias y escuelas, en polideportivos y graneros y habla de política sin tapujos para votar a quien defiende sus intereses, no a quien le dice el cacique socialista, la prensa afín o el fantasma del abuelo jornalero. Claro que para que eso sea así, hay una cosa fundamental: nunca pasearon ni dejaron tirado a nadie en una cuneta por decir lo que piensa en voz alta.
Ted Cruz tiene las ideas claras como todo conservador americano. Sabe dónde le aprieta el zapato a las populosas clases medias, todo lo que un hombre de bien debe creer para ir con la cabeza alta por la vida. Formas de ser y de pensar que tienen todavía el sabor de la frontera y el cuño de los pioneros, de las que aquí no tendríamos ni idea si no fuera porque las hemos visto con asombro en algunas películas. Ted Cruz es senador por Texas, hijo de exiliado cubano y de madre italo-irlandesa. Ese cocktail explosivo no ha nacido para callarse porque se lo indique el establishment ni porque le griten los perroflautas y progres de facultad. Así que habla con toda naturalidad, educación y contundencia de las malas políticas del siniestro Obama y de los criminales de Planned Parenthood, de los problemas de la inmigración descontrolada y de la necesidad de asentar la vida política y social sobre sólidos principios morales. Por todo eso, y porque repatea a las elites de Washington que ya se veían felices con la bruja Hillary, me cae muy bien Ted Cruz.

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