La soberanía tendrá que esperar

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la soberanía

Es increíble hasta dónde podemos llegar a través de la manipulación del lenguaje para convencernos de aquello que queremos ver, aún a pesar de que la realidad, hecho sobre hecho, nos esté mostrando un panorama diferente, cuanto no opuesto, a nuestras particulares visiones. Según la programación neurolingüística, una cosa es el territorio, que existe tal cual; el hecho; y otra el mapa, la interpretación que hacemos del territorio; del hecho. Nuestra realidad pende, conscientes o no de ello, no de “la verdad” desnuda, sino de la interpretación que hacemos de lo que vemos, y “vemos”, de acuerdo a nuestra educación, creencias y experiencias vividas, lo que condiciona nuestros sentidos.

A un año visto de la gesta griega, y de la victoria de Tsipras, me preocupa leer lo siguiente, declarado en boca de su ministro de Trabajo, Yorgos Katrougalos: “Podríamos decir que ahora somos más maduros y quizás más realistas. Fuimos muy optimistas al creer que se respetaría nuestra voluntad democrática de seguir otro camino, y que podríamos cambiar las cosas en Europa rápidamente […] Desgraciadamente, no fue así. Subvaloramos el equilibrio de fuerzas y los propósitos de algunos sectores de extrema derecha. Pero no renunciamos a luchar. El cambio en Europa se consigue luchando e insistiendo, y España y Portugal nos muestran que las cosas han empezado a cambiar”.

“En España y Portugal las cosas han empezado a cambiar”… dice este buen hombre. Dejemos Portugal mención aparte y vamos con España donde, además de poder asegurar que amanece, que no es poco… vemos como en vez de dos partidos repartiéndose el poder para manejar los hilos de la judicatura, las eléctricas, los bancos y un par de poderes fácticos más, ahora tenemos cuatro, todos como de costumbre, mintiendo sobre lo que no harían nunca, y reprochando al contrincante barbaridades, ¡qué sé yo!, pueden escucharlas a diario en prensa y televisión, que ellos mismos han cometido en el seno de sus respectivos partidos, sólo que en otra comunidad o en otra legislatura. En fin.

Bien, inciso aparte y siguiendo con la interpretación de los hechos del mandatario griego, nos preocupan dos cosas, una que el ministro vea lucha, donde sólo existe rendición a los dictados de la Troika, y de forma mucho más paranoica que en los dos rescates anteriores y sus constantes referencias a España, sin lugar a dudas refiriéndose a Podemos.

En un año de gobierno, además de la decepción y tristeza impregnados en el alma del pueblo griego, incluso en la de su Presidente, al que ya no se le ha vuelto a ver con aquella amplia sonrisa prometeica, augurio de nuevos tiempos, los griegos han perdido a dos de los generales más sobresalientes de la nave de la esperanza, Yanis Varoufakis y Zoí Konstandopulu, exministro de Finanzas y expresidenta del Parlamento, respectivamente. A los que hay que añadir la retirada de otro buen soldado en otoño, que por vergüenza torera abandonaba la nave tras presentarse un nuevo paquete de lo que la UE-Troika llama “reformas”, eufemismo de recortes sociales. En diciembre, y escrupulosamente supervisados por los acreedores “Gran Hermano S.A.”, el Gobierno de Tsipras se ve obligado a retirar lo que denominó “Programa Paralelo Social”, un paquete de medidas que pretendía minimizar el sufrimiento producido a los más desfavorecidos por el nuevo rescate y que incluía: cobertura médica para los excluidos, células de apoyo a la población vulnerable en ayuntamientos; sopas populares sufragadas por el Estado, prorrogadas durante un año; una factura social de electricidad… entre otras medidas, como pueden observar, básicas, por no decir de supervivencia. La comisión técnica del Eurogrupo la retiró tres días después de su presentación.

¿Se imaginan ustedes que después de todo este espectáculo del cansinismo histórico al que estamos asistiendo dé lo mismo “h” que “b”, Rajoy que Pedro Sánchez, que Rivera que Iglesias? Mientras hospitales y escuelas continúan funcionando, los autónomos pagan sus impuestos revolucionarios, los pequeños empresarios hacen de tripas corazón para seguir adelante y la casta ni se pone de acuerdo ni se deja de poner, los “acreedores” mueven los hilos, relajados y tranquilos sabiendo qué tecla tendrán que tocar, dependiendo de los resultados.

Suponiendo que Podemos sea el Syriza latino, suponiendo que su líder ocupe el sillón azul de la vicepresidencia, sólo queda por ver qué hay de verdad en las comparaciones que los expertos helenos hacen de los dos partidos amigos. Pablo Iglesias no ha tenido una palabra de crítica para con su admirado Tsipras, y lo que es peor, carece de ese patriotismo que parecía impregnar al entonces aspirante a Presidente de la república helena. Es decir, una vez en el banco azul, si hay que ir, se va. Ya continuaremos eludiendo la responsabilidad de cumplir nuestras promesas repartiendo culpas a discreción, mientras seguimos quitando placas de las calles, prohibiendo que las bandas de música toquen en los actos religiosos y cosas así muy vistosas y tremendamente necesarias para reducir los 4 millones de afiliados a las listas del paro y frenar la degradante pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores españoles.

Así que, es fácil interpretar, de momento, según el mapa de nuestra experiencia vivida, que la Soberanía tendrá que esperar. La soberanía que incluye la consecución de un nuevo paradigma económico basado en el bien común, superador del vicio especulativo, donde se priorice la dignidad de las personas, del trabajo y del interés general por encima de cualquier otro. Y para ello, interpretamos que sería necesario consensuar una ley de educación, que propicie un sistema educativo nacional, público, gratuito y de calidad, basado en los fundamentos éticos inspirados en el patriotismo y el respeto a los derechos humanos y las libertades, así como el fomento de una cultura del esfuerzo, el respeto y la responsabilidad. Porque es la educación la que tiene el poder de encabezar una nueva comunidad de libre pensadores, o no…

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1 Comentario

  1. “vemos como en vez de dos partidos repartiéndose el poder para manejar los hilos de la judicatura, las eléctricas, los bancos y un par de poderes fácticos más, ahora tenemos cuatro”

    Es bueno que haya competencia, los monopolios o duopolios son los que nos han fastidiado.

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