La manipulación de los tópicos

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KIV01 KIEV (UCRANIA), 12/05/2017.- El cantante español Manel Navarro durante los ensayos para la final de Eurovisión en Kiev, Ucrania hoy 12 de mayo de 2017. Italia y Portugal han llegado a la final del festival Eurovisión 2017 como los grandes favoritos, salvo sorpresas, para la gran gala que albergará mañana el Centro Internacional de Exposiciones de Kiev. EFE/Tatyana Zenkovich
En la época actual, donde leer textos de más de treinta líneas lleva camino de considerarse una actividad marginal sólo apta para pretenciosos intelectualoides trasnochados, los tópicos alcanzan supremo valor en la jerarquía y circulación de ideas, pues significan un enorme ahorro en el enojoso esfuerzo de la reflexión personal. Triunfa el tópico porque exige únicamente el enunciado de un pensamiento que suene así como muy atractivo y contenga una conclusión contundente, ya sea explícita o implícitamente. Pero la proposición ha de resultar a la vez simple, concisa y ligerísima, para que pueda circular con total fluidez entre unas mentes ya preparadas para acogerla y transmitirla con la misma firmeza que si procediese de cosecha propia.
Un buen topicazo soltado por los medios de comunicación, las redes sociales y los programas de máxima audiencia, adquiere vocación leporina: alcanza velocidad de vértigo y una ilimitada capacidad de reproducción. Muy lejos queda ya aquella frasecita tan manida que salía en algunas pelis yanquis de que las opiniones son como los culos, porque todo el mundo tiene uno. Ahora casi todos tenemos la misma opinión sobre la generalidad de las cuestiones, por muy enrevesadas, enjundiosas y complejas que sean.
Los tópicos resultan pues muy acordes con nuestra época donde apenas dedicamos tiempo para detenernos en la reflexión y el discernimiento. Resultan muy acordes y están muy bien…, si no fuera porque la mayoría suelen encerrar unas trolas tan considerables como las promesas de un político en campaña electoral. Unas trolas interesadamente sostenidas, alimentadas y distribuidas por quienes se benefician de su expansión. Trolas que deben gran parte de su éxito a que participan de la misma naturaleza que las mentiras más peligrosas y con mayor capacidad intoxicadora: las medias verdades. 
Así por ejemplo, tenemos el topicazo ese que para atribuirse méritos tanto gusta repetir a los políticos profesionales de un lado y de otro, de contar con la generación de españoles mejor preparada de nuestra historia; cuando la dura realidad nos demuestra que, junto a una parte muy preparada y minoritaria de españoles, existe una gran masa ínfimamente formada aun habiendo pasado por la Universidad. Una gran masa a los que se les ha ido rebajando escandalosamente los niveles de exigencia, a la vez que se les ha convencido de que son lo mejorcito del mundo mundial, de que tienen derecho a todo, y de que todo les será ofrecido y permitido. Una gran masa compuesta por jóvenes, y no tan jóvenes, autocomplacientes por su «eminente» valía y con una autoestima que asusta, por lo gratuita e infundada que resulta.
La vigencia de este tópico de «los mejor preparados», explicaría la actitud de Manel Navarro que nos acaba de representar desastrosamente y con gallo final de despedida en el festival de Eurovisión; pero que no obstante se ha mostrado orgullosísimo de ocupar el último puesto. Y sobre todo explicaría que, cuando le preguntaron si ante tan humillante posición creía que se podría haber mejorado en algo, invitándole a que hiciera un poco de autocrítica, el joven cantante respondiese: «¿Autocrítica…? ¡Ninguna!».
Una contestación en sintonía con ese otro topicazo del «No me arrepiento de nada», que circula sin pudor por las bocas de famosos y famosetes, y que tanto les gusta repetir porque, seguramente, lo consideran como una valiente respuesta de gente con firme y arrolladora personalidad. Aunque luego pase lo que pasa, cuando se topan con el bajonazo de encontrarse al tío Paco que viene con las rebajas.   
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5 Comentarios

  1. Miguel Ángel no ni ná. Por desgracia es lo que tenemos y lo peor es que ante el todo vale y yo me merezco todo, se alimenta a una generación de vagos, zánganos y perroflautas que tienen claro a quién votar, porque ellos pueden

  2. Muchas gracias, Francisco. Lo malo es que más dura será la caída a la realidad; y en ella, pueden arrastrarnos a todos (y todas).

  3. El autor pone el dedo en la llaga más honda que nos está dejando el sistema socialista de enseñanza. Y recalco lo de socialista porque todo él está diseñado para hacer buena la fórmula que ha regido en todo aquello donde el socialismo se impone, no importa a qué campo de actividad se aplique: ¡de victoria en victoria hasta el desastre final! Y es que el socialismo se cree su propia propaganda, sus mentiras, y cree sinceramente que la realidad se pliega a sus ideas cada vez más propias de descerebrados. Naturalmente, la realidad se impone siempre al final y el desastre es mayúsculo. ¡En esas empezamos a estar en la educación en España, pero esto es nada para lo que veremos!

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