La Diada, el nacionalismo y la respuesta de España

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Ayer 11 de septiembre, se ha celebrado en Cataluña LA DIADA, fecha en la que se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, al mando del Duque de Berwick, durante la guerra de Sucesión Española, tras catorce meses de sitio, que conllevó la abolición de las instituciones catalanas con la promulgación de los Decretos de Nueva Planta en 1716. El Parlamento de Cataluña, declaró este día como Fiesta Nacional Catalana según se expresa en el artículo 8.1 del Estatuto de Autonomía.

Esta fiesta que inicialmente pertenece a la totalidad de los catalanes, se ha convertido en un acto de exaltación nacionalista, que, con actitudes totalitarias, reivindica la existencia de una nación catalana independiente de España, en la que el nacionalismo sea el eje de la vida y convivencia de los ciudadanos.

Analizando esta situación, ¿nos hemos preguntado qué es el nacionalismo? En mi opinión, el nacionalismo no es más que una conducta de protección de ciertas tribus o clanes que, ante la evolución de la sociedad, utilizan su idiosincrasia tribal como excusa para evitar una convivencia igualitaria de los individuos, haciendo hegemónicos unos planteamientos de superioridad inexistentes, desde el punto de vista económico, social o político. Desde esa perspectiva, el nacionalismo catalán, ha exacerbado aspectos culturales y políticos, para conseguir los intereses oligárquicos de sus élites, saqueando a una sociedad que era dinámica y cosmopolita, dejándola adormecida y perpleja, ante las conductas totalitarias de sus gobernantes, reduciendo al ciudadano a la nada, si este intenta no integrarse en una dinámica de sumisión y aceptación de lo establecido.

Un claro ejemplo de esta actitud  se comprueba con las dos sesiones plenarias del parlamento autonómico catalán de la semana pasada, en donde vulnerando todo tipo de legalidad establecida por el estatuto y la Constitución Española y ejerciendo un comportamiento de desprecio hacia los representantes de fuerzas políticas elegidas democráticamente, aprobaron las leyes necesarias para llevar a cabo un referéndum secesionista y una ley de desconexión de la Nación Española, a pesar de las advertencias continuas elevadas desde el gobierno, fuerzas políticas e instituciones europeas, de su ilegalidad e invalidez desde todos los puntos de vista.

¿Ante estos actos de rebeldía, qué se puede hacer? La solución no es nada sencilla, teniendo en cuenta que, a lo largo de los cuarenta años de democracia, las fuerzas políticas nacionales han usado al nacionalismo catalán y vasco para acceder al gobierno de España, para lo que no han dudado en concederles prebendas económicas, sociales y políticas, que son difíciles de revocar para volver a un estadio de igualdad con otras regiones. Desde esta perspectiva, al gobierno de España, no le queda otra que aplicar el mandato de la constitución con todas sus consecuencias desde la ley y la política, dejando sin efecto las pretensiones del nacionalismo catalán, utilizando si fuera preciso el artículo 155, mediante el cual, el gobierno puede reconducir la situación, asumiendo las principales competencias de la autonomía, disolviendo el parlamento y convocando unas inmediatas elecciones autonómicas. Pero hay otro aspecto importante en el que el gobierno debe incidir y que debe centrarse en el aspecto de la convivencia de la sociedad, intentando que los catalanes se consideren iguales, puedan tener una libertad de expresión adecuada y la capacidad para poder escoger el modo de educar a sus hijos, sin verse coaccionados por un idioma o una manera de entender la sociedad, pero con un detalle importante como es el implementar una  necesaria presencia del estado, del gobierno en la vida diaria de la sociedad catalana, para que esta, pueda recuperarse de un adoctrinamiento constante y coercitivo que ha padecido durante décadas, sin que desde Madrid, se haya actuado para evitarlo.

También es importante que desde el resto de la sociedad española, no se criminalice a la sociedad catalana por las actitudes de sus dirigentes, tal y como sucedió durante cierta época con la vasca, cuando el terrorismo golpeaba a España casi cada día, sino que es decisivo que se muestre una actitud de solidaridad y ayuda hacia los ciudadanos que quieren recuperar su libertad, su sentimiento de españolidad y  seguir caminando juntos con el resto de España, tal y como viene sucediendo desde hace 500 años.

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1 Comentario

  1. El Estado español DEBE evitar el referendum y desenmascarar a esa burguesía política para conseguir la igualdad y convivencia para que el pueblo catalán/español pueda desarrollarse y vivir en paz y armonía con el resto de la nacion.

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