España, ¿nación de naciones?

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Los señoritos Sánchez e Iglesias, como también esa banda de voceros que los arropan, condenados estos por mor de la disciplina de partido a ser altavoces de una frase huera y talmente falsa, resultan ya cansinos con la trola esa de que España es una «nación de naciones».

Pues no, miarmas, porque eso es sencilla y llanamente imposible, como también una falta de respeto a la gente que piensa un poquito, no esa chusma que tiene sus ideas hipotecadas por deberse el fulano a un cargo de partido que en realidad sólo sirve para endosarle puntualmente cada mes varios miles de euros en su cuenta corriente, cuenta que antes de su salto a la política chusca no daba ni para un bocata de calamares.

Aquellos que nos debemos a un trabajo del día a día realizado con profesionalidad y honradez, aquellos libre pensantes que ni estamos en la derecha, en la izquierda o en el centro, mucho menos en el extremo, territorio de asociales subvencionados con bolívares manchados de sangre en las calles de Venezuela, sino donde es sensato y eficaz estar en cada ocasión para construir una sociedad moderna, justa y humana, pensamos que sólo existen dos alternativas: España como nación única y conformada por diecisiete Comunidades Autónomas con autonomía en todo aquello que no comprometa el buen funcionamiento como país o bien la otra opción que consiste en diecisiete naciones independientes que harían desaparecer del mapa a España como tal nación, pasando a ser esta un puzle de diecisiete nacioncillas.

En esto, tampoco es de recibo que el señor Sánchez quiera ponernos como ejemplo el modelo alemán, ya que Alemania es una nación con una Constitución común que define sus competencias como nación, independientemente a que los estados federados o länder tengan las suyas.  

Pensemos que el disparate que está ocurriendo aquí es imposible que acontezca en Alemania. Aquí sucede que competencias propias del Estado, entre otras Sanidad y Educación, pasan a ser competencias exclusivas de cada Comunidad Autónoma. De manera que si usted reside en Sevilla y llega a Valladolid, en una farmacia de Valladolid no le vale la tarjeta sanitaria de Andalucía que lleva inscrita su medicación, por lo que tiene que abonar en metálico su tratamiento o si reside en Barcelona unos años y regresa a Andalucía, toda la información escolar de sus hijos llegará en catalán con el consiguiente perjuicio para estos escolares, ya que los profesores andaluces no tienen por qué saber catalán y no podrán interpretar los informes y expedientes antes redactados en catalán. ¿Tan complicado es consensuar que los informes médicos o escolares se escriban en español?

Es más, amigo Pedro Sánchez, su ejemplo de Alemania no vale, porque supongo sabrá que los länder alemanes están dando marcha atrás y devolviendo competencias al Estado, al tomar conciencia de que ello es mejor para todos los alemanes. Ahora vaya usted a Cataluña y dígales que deben devolver competencias en educación porque es más sensato un modelo educativo común para toda España, cuando allí está proscrito el castellano en las escuelas públicas.

Así que, eso de «nación de naciones», jovenzuelos Sánchez e Iglesias, ¡no, ya está bien de marear la perdiz en asunto tan capital!

Y es que uno, a tan avanzada edad, con tantos cuentos chinos de políticos en lo alto, durante tantos años, no debe quedarse callado cuando, como en este caso, es plenamente consciente de que una vez más tratan de tomarle el pelo en sus mismas narices.

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