El estilete

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No hay día sin su escándalo. Como no hay día en el que un grupo de indigentes mentales ofenda deliberadamente las creencias y sentimientos de la inmensa mayoría de españoles, con la connivencia de la prensa mas corrupta y abyecta aplaudiendo y justificando tales ofensas

No hay manifestación de los partidarios del gratis total en la que no resulten linchados los partidarios del trabajo, el esfuerzo, la honradez y la dignidad.

No hay ni un solo caso en el que políticos caracterizados por no haber dado un palo al agua, reivindique su pertenencia a esas buenas gentes que viven/laboran, pasan y sueñan,/y en un día como tantos,/descansan bajo la tierra; cuando esa mera identificación es un insulto para los que realmente se gana el pan con el sudor de su frente.

No hay asociación subvencionada donde no se condene la normalidad, se reivindique la extravagancia y se exija la glorificación de lo putrefacto. Así, se estigmatiza al hombre como ser esencialmente machista y se ensalza al gay hasta el punto de no querer llamarlo por su verdadero nombre; se promociona el lesbianismo como símbolo de libertad sexual y se condena sin el menor sonrojo el papel de madre; se manifiestan contra el maltrato animal con la misma intensidad con que niegan ese mismo derecho al no nacido.

Se insulta impunemente a la policía injuriándola en todas las formas posibles y se la agrede con la violencia mas salvaje; pero se les exige sin el menor recato que repriman las protestas populares cuando son ellos los receptores de las críticas.

Y que decir de estos nuevos políticos incapaces de descifrar la tabla del uno, queriendo gestionar el presupuesto nacional; o esos otros convencidos de que su mejor activo, por no decir el único, es la capacidad para el insulto y el ADN de un chimpancé atacado de la cabeza, empeñados ambos en una ordalía en la que sólo ellos salen beneficiados.

Como en el monólogo de Hamlet, hoy es necesario plantearse:

¿Qué es más elevado para el espíritu/
Sufrir los golpes y dardos de la inquietante fortuna/
O tomar las armas contra un piélago de calamidades/
Y haciéndoles frente, acabar con ellas?

Cuando la democracia de ve desposeída de sus mas nobles atributos se convierte en un piélago de calamidades. Solo se requiere alguien que empuñe el estilete.

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