CRÓNICAS DE UN DIVORCIADO (I): Sistema jurídico pero no Justicia

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Me han dado la oportunidad de expresar aquí mi experiencia como divorciado en el intento, no conseguido, de obtener la custodia compartida de mis hijos de 9 y 12 años actualmente, tras 6 años divorciado. Quiero dar, antes de nada, las gracias a los promotores del artículo y del Diario XYZ. Es una tarea difícil resumir todas las sensaciones y todas las emociones que he vivido en este proceso jurídico, y son muchas las cosas que tengo que decir. Así que he decidido dividirla en capítulos y, dependiendo del “éxito”, espero poder contaros más de este ” tinglado”.

El primer capítulo está dedicado al sistema jurídico. No te equivoques, querido amigo divorciado o en trámites de divorciarte: no es JUSTICIA lo que vas a encontrar, es un sistema jurídico. Una maquina en la que tú no vales nada. Me explico:

Alentado por las noticias de que se están concediendo más custodias compartidas, tras 6 años divorciado, pensé que era el momento de pedirla. Mis antecedentes eran sencillos: tanto en mi época de casado como ya separado me he partido la cara y el alma por mis hijos: he hecho cientos de biberones, he cambiado cientos de pañales, los he bañado decenas de veces, he dado decenas de paseos, les he enseñado a montar en bici, les he enseñado a querer y respetar a las personas, sobre todo a su madre incluso ya divorciado, y un largo etcétera que todos conocemos. Por supuesto, he estado presente en actividades extra escolares, tutorías, cumpleaños y en todos los actos relevantes de sus vidas. Todo ello, sin dejar de trabajar y organizándome más que nunca. Vamos, ¡que soy un hombre del siglo XXI y estoy orgulloso de serlo! Pero todo esto, demostrable sin duda con certificados, testigos,.., al sistema le da igual.

En primer lugar, al sistema le da igual si ella miente o no. Tú tendrás que demostrar tu verdad siempre pero ella te puede injuriar, calumniar y mentir sobre ti y cómo eres como padre, pero no pasa literalmente nada. Por supuesto, en este proceso no seas un poco duro o agresivo con ella, o levantes la voz, porque pasas a ser un maltratador en potencia. Pero ella te está llamando irresponsable, golfo o sencillamente, mal padre, que para mí es peor que decirme hijo de puta, y no pasa nada, es que el sistema es “así”.

En segundo lugar, el sistema vive en un mundo de fantasía donde tú te tienes que llevar de cine con tu ex mujer. ¡Menuda chorrada! Si así fuera, no me habría divorciado. Como tantos separados nuestra relación es correcta pero no para tirar cohetes. Los dos pensamos en lo mejor para los niños pero hay temas delicados y siempre se pueden generar tensiones. Yo definí mi relación como “correcta” y fue mi perdición. Demasiada sinceridad.

En tercer lugar, una parte fundamental del proceso es la famosa entrevista con el equipo psicosocial. Otro error. Cualquier persona sensata, sin necesidad del diccionario de la RAE en la mano, entiende la palabra “equipo” como al menos, 2 personas, pero el sistema no. A mí me atendió una sola persona, psicólogo, que me entrevistó 10 minutos, me hizo pintar una figura de hombre y una de mujer y tras 2 test de más de 160 preguntas, ya sabía quien era y si tenía el perfil apto para que mis hijos compartieran sus vidas conmigo. ¡Con un par!

Lo de los test tiene su sentido ya que hay que tener algún sistema de valoración de la persona. Pero enseguida deja de tenerlo cuando en el primero de ellos, las primeras 160 preguntas tienen 3 posibles respuestas a, b y c pero te dice que no pongas muchas b que el sistema falla. De traca. Cuando terminé, tenía 26 respuestas b y me dijo que el test daba errores así. A ellos les resultará normal pero tú te estás jugando tu vida. ¡Qué vergüenza!

En cuarto lugar está la exploración del menor por los jueces. Aquí ya inevitablemente entra en juego la manipulación de la madre, que hace que mis hijos pasen de un “genial” cuando les comento la posibilidad de estar más tiempo juntos, antes de poner la demanda, a un “me lo tengo que pensar; es que mamá se queda solita”, con la demanda en el juzgado. Y entonces llega la clave: el testimonio del menor, que con 12 años recién cumplidos ya sabe lo que quiere y no eres tú, que le riñes más, que no le dejas jugar a las maquinitas y que le exiges educación, respeto y valores porque hay que construir este mundo hipócrita de otra manera.

Para escribir un libro, amigos. Espero no haberos aburrido mucho pero es difícil sintetizar tanto y recordadlo, si no os habéis separado aun: PIDE LA CUSTODIA COMPARTIDA DESDE EL INICIO. Después será tarde.

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