19 de marzo

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Es grata sorpresa que a día de hoy España continúe respetando este día de San José como día del Padre, dado el hedor de hostilidad hacia lo masculino que comienza a desprenderse de ciertos colectivos teñidos de un intimidante feminismo radical, que parece ser imperante en el ambiente que nos rodea, envenenando poco a poco nuestra sociedad y tratando de aniquilar la figura del varón del ámbito de la familia, como de muchos otros. Sin embargo y contra todo pronóstico, se sigue permitiendo en este país, no sin despertar cierto recelo en el corazón de algún que otro sector ya mencionado, este pequeño homenaje, un pequeño reconocimiento a los padres del mundo, reservándoles, como no podía ser de otra forma, el día de San José, el padre más ejemplar de nuestra historia, el padre del Padre.

Y es que ellos se lo merecen, porque a pesar de ser los grandes olvidados por la justicia social, debemos tener presente que tienen los mismos derechos para con sus hijos que las madres de los retoños, porque pese a quien le pese, y aunque ahora traten de llevarnos a la convicción de que se puede suprimir el papel del hombre en la familia, todos, absolutamente todos, tenemos un padre. Algunos tendrán un padre desconocido, un padre ausente, algunos tendrán un mal padre, y ya sabemos que eso duele, pues es claro que un padre, es ese hombre que en la familia y en la vida misma,juega un papel tan principal que, cuando falla, hiere de forma profunda, pero cuando está presente, deja una huella imborrable en el corazón de sus hijos.

Una gran responsabilidad ésta la de los padres, una responsabilidad que es igual a la de las madres y pese a que parece que hoy está mal visto afirmar esto en España con libertad, este es mi pequeño homenaje a los padres que no quieren estar ausentes, que deciden asumir su responsabilidad, a los padres que como el mío, han querido implicarse hasta el final con sus hijos. Este es, también, mi pequeño homenaje a aquellos padres a los que no se les deja implicarse, esos hombres que alzan la voz contra el sistema y luchan a diario por la compañía de sus hijos, aquellos que aunque quieren ser padres con todas las letras, no se les permite. A estos hombres, que no son pocos, no puedo más que darles la enhorabuena por su tesón, y animarles a seguir en la lucha, confiando en que esos niños cuando crezcan, comprendan que todas aquellas batallas fueron siempre libradas por amor. A vosotros, Feliz día del padre.

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