En la Feria se puede y se debe comer bien

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Estamos en abril y ya huele a Feria. Esta festividad se remonta a 1846, cuando dos concejales y empresarios asentados en la ciudad redactaron una propuesta que llevaron al Ayuntamiento. En ella pedían la celebración de una feria agrícola y ganadera. Ha llovido mucho desde entonces y, actualmente, los pilares fundamentales de esta festividad son la gastronomía, el baile y los toros. ¿Quieres conocer los platos típicos de Feria? Toma nota.

Si acudes este año a la Feria de Abril, no puedes dejar de probar sus tapas y raciones. Entre las más destacadas encontramos el “pescaíto” frito. De hecho, el día inaugural de la feria lleva su mismo nombre. Justo antes del “alumbrao”, los asistentes disfrutan en sus casetas de este manjar para la cena ¿En qué consiste?

El pescaíto frito servido en cucurucho es una imagen típica de la ciudad. Estas raciones se elaboran con pescado fresco, normalmente de tamaño pequeño y piezas grandes fileteadas. Se incluyen pescados como chanquetes, salmonetes, pijotas, adobo o chocos, entre otros. Suelen ir sazonados con sal, envueltos en harina y fritos con abundante aceite de oliva.

 

Tampoco podemos dejar de mencionar los mariscos, todo un clásico en Feria. Destacamos sobre todo los camarones, las gambas, las coquinas o los langostinos de Sanlúcar. Podremos degustarlos cocidos o fritos. No debemos olvidar otro plato estrella como son las tortillitas de camarones o las gambas al ajillo. Todos productos típicos de nuestra tierra.

Si no os gusta mucho el pescado, podréis deleitaros con raciones y tapas de embutidos: jamón y queso, sobre todo. También podéis contar con la tradicional tortilla de patatas, las croquetas del puchero y los celebrados pimientos fritos.

Si queréis descansar y refrescaros tras un largo día paseando por el recinto ferial, probad las sopas frías. Las más conocidas son el gazpacho y el salmorejo. Ambos usan ingredientes muy parecidos, como son el tomate o el pepino, aunque el salmorejo suele ser un poco más denso que el gazpacho. Podremos tomarlo con un poco de huevo duro y jamón.

Además de las raciones y las tapas, en las casetas son propios los montaditos, término utilizado para un pequeño bocadillo. El éxito de este plato radica sobre todo en la calidad del pan que se utilice y en su relleno. Se le puede añadir cualquier cosa: desde embutidos hasta filetes de lomo, pollo e incluso solomillo al whisky, otro plato muy común de la gastronomía sevillana.

También debemos nombrar al rey de los bocadillos en la feria: el serranito. Un pan grande relleno de lomo o pollo, con pimiento, jamón y en ocasiones tortilla francesa. Una delicia que ayudará a recargar las pilas tras bailar tantas sevillanas.

Si preferimos algo más casero, nada como un buen guiso servido en cazuelitas. En Sevilla es muy típico en Feria los garbanzos con bacalao, el rabo de toro, la caldereta, el cazón o las papas con chocos. Y no olvidamos el reconstituyente caldo de pollo, muy socorrido a determinadas horas de la tarde y la madrugada.

Tapas o raciones se deben disfrutar con una buena bebida. Sin duda, la estrella en la Feria es el “rebujito”. Fue inventado por casualidad en Granada en 1985 por unos farmacéuticos durante el Corpus Christi.  Su fórmula es muy simple: echamos un tercio de vino Manzanilla en una jarra con hielo y luego terminamos de rellenar con Sprite o 7Up. Es refrescante y  perfecta para combatir el calor. Si buscamos algo más simple, podremos optar por un buen vino Fino, Manzanilla o una cerveza.

Para finalizar nuestra opulenta comida de Feria, nada mejor que un postre casero. Hablamos de los buñuelos y los gofres. Si la fiesta se alarga y necesitáis repostar, también podréis parar en alguna cafetería para disfrutar de unos buenos churros con chocolate.

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