Rafael Rodriguez (APS): “El paro es el mayor enemigo de la libertad de información”

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Nadie sabe a ciencia cierta el futuro que le aguarda a los medios de comunicación y a la profesión periodística. La revolución tecnológica, la crisis financiera, la influencia del poder político y económico y el propio modelo de negocio de los medios informativos ha situado a la profesión en un aparente callejón sin salida. La prensa, los periodistas, se han convertido en estos días en noticia como consecuencia de las presiones que vienen recibiendo desde el poder político. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, pocos hablan del rosario de despidos que se vienen sucediendo en la prensa española desde el estallido de la crisis de 2.008. Según datos de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), más de 15.000 periodistas han perdido en estos años sus puestos de trabajo y más de un centenar de medios de comunicación han dejado de existir. Un panorama desolador que se ha cebado especialmente en la prensa andaluza y sevillana, con el cierre de la edición andaluza de El Mundo y El País y despidos en El Correo de Andalucía y ABC de Sevilla.

El presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS), Rafael Rodriguez, analiza para XYZ la situación de extrema gravedad por la que atraviesan los medios de comunicación, los periodistas y todos aquellos jóvenes que se forman en las universidades y que aspiran a ejercer el oficio.

P. El diario ABC de Sevilla ha publicado una oferta de empleo para periodistas sevillanos con al menos cinco años de experiencia, apenas dos semanas después de haber despedido a seis periodistas veteranos. ¿Cómo se valora desde la Asociación de la Prensa de Sevilla que los medios de comunicación estén sustituyendo a periodistas con oficio por jóvenes profesionales mucho más baratos?

R. Por desgracia, y desde hace unos años, esta es una práctica habitual en las empresas periodísticas, que se mueven por otros intereses y por sus cuentas y resultados económicos sin importarles ni valorar el trabajo y la calidad de los periodistas y del periodismo. Lo que ha hecho ABC de Sevilla lo hemos denunciado públicamente. Pero, como asociación no podemos hacer más, salvo denunciarlo y prestar todo el apoyo, incluido el legal, a los compañeros despedidos. Lo grave es que esta decisión empresarial no es un hecho aislado, está generalizada. En estos momentos, no hay un solo medio de comunicación en Andalucía, ya sea público o privado, de prensa, radio, televisión o internet, en el que no se hayan producido Expedientes de Regulación de Empleo (EREs o ERTEs), despidos directos, o recortes salariales, laborales o sociales. A ello hay que añadir las ofertas de “trabaja gratis” o de hasta “paga por trabajar”, y así tienes visibilidad. Actualmente, el periodismo es la profesión que, porcentualmente, tiene más paro en España y también, la que porcentualmente, tiene más falsos autónomos. En muchos medios y empresas han desaparecido los sueldos dignos y decentes hasta el punto de que ser hoy mileurista en este oficio es como si te hubiera tocado el gordo de Navidad. Algunos grupos editoriales, con el pretexto de la crisis, la caída de las ventas y el descenso de los ingresos por publicidad, han llevado a los periodistas a una situación de extrema precariedad, que luego se traduce en una pérdida de calidad y de credibilidad en lo que los medios cuentan.

P. Los periodistas que aceptan esos puestos, a sabiendas de la manera en que surgió esa oferta, ¿no dificulta la lucha del periodista por un trabajo digno si no hay compañerismo? ¿Cómo se ha llegado a trasformar la profesión en una especie de jungla del “sálvese aquel que pueda”?

R. La precariedad de los periodistas y del periodismo es tan extrema que hay compañeros que aceptan cualquier tipo de oferta de trabajo, por muy indigna que sea. Esto no puede ser así, pero esos compañeros te dan un argumento de peso: que tienen que comer cada día. Evidentemente la lucha es por vivir y no por sobrevivir, la lucha es por un trabajo y un sueldo estable y digno, pero la realidad es que asistimos a una salvaje explotación laboral y salarial de los profesionales de este oficio, con la que difícilmente vamos a terminar a corto o medio plazo. En estos momentos, la demanda de trabajo es enorme y la oferta no existe, o es mínima. Y a esa situación se enfrentan los periodistas que son despedidos, los que llevan años en paro y los que acceden por primera vez al mercado de trabajo. No podemos olvidar que solo en Sevilla hay cuatro facultades de Comunicación. Y solo en una de ellas, la de la Universidad de Sevilla, hay tres mil estudiantes matriculados y cada año salen 450 graduados entre las tres especialidades. Todos son carne de cañón. Hay un dato demoledor y esclarecedor: el año pasado, en 2016, no se hizo ni un solo contrato indefinido de periodista en los medios de comunicación de Sevilla.

P. ¿Qué planes de acción futuros tiene la APS para poner sobre la mesa esta situación y luchar contra ella?

R. Las soluciones en los medios de comunicación convencionales son muy difíciles, porque estamos en un debate sobre la propia existencia y supervivencia de esos medios. Nadie sabe cuál es el presente y el futuro del periodismo. Sabemos que hay que ir a un nuevo modelo periodístico y a un nuevo modelo de negocio, pero aún no hemos encontrado esos modelos ideales. Se insiste en que el futuro está en lo digital, pero la mayoría de las miles de iniciativas individuales o colectivas que siguen surgiendo están encontrando los mismos problemas económicos para salir adelante. Lo ideal es que esos nuevos proyectos logren la independencia económica, que no dependan de la publicidad, que salgan adelante con suscriptores y socios de a pie que crean en ese periodismo, así los periodistas podrán tener un empleo digno y podrán ofrecer un trabajo honesto y de calidad. Hay que convencer a los ciudadanos de que la información, el buen periodismo, cuesta dinero y que hay que pagarlo. Mientras, en la APS trabajamos en caminos alternativos, porque no somos medios de comunicación ni podemos competir con ellos. Dos proyectos de los que nos sentimos orgullosos son “La Prensa en las escuelas” y la “La Igualdad es noticia”. Periodistas desempleados, seleccionados mediante concurso público, imparten clases y talleres teóricos y prácticos sobre estas materias en institutos de educación secundaria de la provincia de Sevilla. De esta manera generamos trabajo y formamos a los más jóvenes en una actitud de conocimiento, análisis y crítica sobre la información. 

P. En 2016, ¿cuál ha sido la cifra de profesionales de la información despedidos de sus puestos de trabajo en Sevilla y cuántos de esos puestos han sido sustituidos y en qué condiciones? 

R. No hay un censo exacto de periodistas despedidos, porque asistimos a un goteo constante. Quizá lo más llamativo del año pasado fue el masivo despido de los compañeros de El Mundo, con el cierre de la delegación regional de Sevilla y el de la edición andaluza de este periódico. El año anterior sucedió lo mismo con la delegación en Sevilla y la edición andaluza de El País. En ninguno de estos casos fueron sustituidos por otros. También el año pasado El Correo de Andalucía prescindió de sus fotógrafos, que ni siquiera eran de plantilla y estaban como falsos autónomos. Y reitero el dato anterior, en 2016 no hubo ni un solo contrato indefinido en los medios de Sevilla. Puede que hubiera algunos temporales, y seguro que la mayoría en condiciones económicas y laborales lamentables. 

P. ¿Qué porcentaje de responsabilidad tiene el periodista sevillano de la situación actual?

R. Realmente, y de manera global, el periodista no es el culpable, es la víctima. No obstante, tenemos que ser muy autocríticos, revisar nuestros comportamientos individuales y colectivos y analizar qué responsabilidad tenemos en el momento que estamos viviendo. Cuando aceptamos trabajos indignos, cuando nos plegamos a las presiones internas o externas o cuando practicamos la autocensura estamos favoreciendo y propiciando la situación que padecemos y que repudiamos. De esto somos responsables. Un periodista nunca puede perder ni la honestidad ni la dignidad. Si perdemos estos valores estamos perdidos y, de eso, somos responsables.

P. ¿Cómo se divisa el ámbito laboral en un futuro próximo?

R. Se divisa en negro, en que vamos a seguir en el túnel. Puede existir algo de luz en el ámbito de la comunicación, pero no en el de la información como tal. Y es que la situación se va a agravar si, como todo indica, en breve tiempo, los periódicos en papel de tirada nacional dejan de publicarse de lunes a viernes y solo salen los fines de semana, con un contenido de análisis, reflexión y opinión. Este cambio va a suponer un nuevo tsunami para los periodistas, ya que buena parte de los que hoy trabajan en esos medios no pasarán a sus ediciones digitales e irán directamente a la calle. No obstante, pese a la dura realidad, hay una máxima que siempre nos mantendrá con optimismo: el periodismo y los periodistas jamás vamos a desaparecer, porque somos necesarios para la salud y el sistema democrático de un país. 

P. En los últimos días se ha generado una cierta polémica por las presiones que los políticos ejercen sobre periodistas y medios de comunicación. A raíz de unas declaraciones al respecto del ministro del Interior Juan Ignacio Zoido, han salido a la luz presiones ejercidas por el propio Zoido cuando fue alcalde de Sevilla, que motivaron el despido de algunos periodistas sevillanos. ¿Qué papel piensa desempeñar la APS para evitar este tipo de situaciones?

R. Las presiones siempre han existido, existen y existirán, y es por ello por lo que la libertad de expresión y de información siempre ha estado, está y estará amenazada. No obstante, en estos momentos, la situación es muy grave. Desde la Asociación de la Prensa de Sevilla estamos denunciando en todas partes que la libertad de información en España está más amenazada que nunca en esta etapa democrática. Y esto es así por la extrema debilidad que actualmente tenemos los periodistas y el periodismo, que facilita la actuación indecente de personas y de poderes fácticos. A día de hoy padecemos la presión y el control del poder económico, la presión y el control del poder político, tanto institucional como partidario, la manipulación, la censura y, lo que es más grave, la autocensura del miedo y la autocensura del hambre. El paro es el mayor enemigo de la libertad de expresión y de información. La APS denuncia y denunciará, en todos los ámbitos y proceda de quien proceda, cualquier presión que se produzca contra periodistas. La APS, como representante del colectivo, al igual que debe hacer cada periodista, superando lo que llamo autocensura del miedo o del hambre, se rebelará siempre contra esas prácticas, vengan de donde vengan y las haga quien las haga.

P. ¿Mantiene la APS reuniones o encuentros de manera regular con directivos de la prensa sevillana que le permita tener una idea aproximada sobre la realidad de los medios?

R. La realidad la conocemos perfectamente, porque los miembros de la directiva, como parte de los más de mil asociados que forman parte de la APS, trabajan y están en esos medios de comunicación de Sevilla, ya sean en prensa, radio, televisión o internet. El contacto con los compañeros es permanente, ocupen puestos de responsabilidad o no.

P. ¿Qué opinión tiene sobre el futuro de la prensa de papel y de los nuevos medios de comunicación digitales?

R. El futuro de la prensa en papel es muy incierto y es el que más riesgos concentra. Como decía antes, los grandes grupos editoriales españoles, como en los principales países del mundo, se están preparando para dejar de publicar sus periódicos de tirada nacional de lunes a viernes y estar en los quioscos solo los fines de semana. Y esto lo vamos a ver en muy pocos años. La espectacular caída de ventas y de ingresos por publicidad obliga a cambios y, sobre todo, imponen esos cambios los nuevos comportamientos de los ciudadanos ante la información tras la aparición de internet y de las redes sociales, que se han convertido en las mayores plataformas de comunicación de la sociedad y para la sociedad. Mejor, en cambio, le puede ir a los diarios locales en papel.

Se insiste en que el presente y el futuro del periodismo está en lo digital, y ahí entran los nuevos medios de comunicación digitales. Los problemas económicos también los tienen, y son enormes; el reto está en encontrar el modelo de negocio ideal. Estos medios lo primero que tienen que proponer y defender es el buen periodismo, y luego cómo ser viables. Mi apuesta es la de ciudadanos que con pequeñas aportaciones mensuales hagan posible la existencia de ese medio libre, porque lo consideren necesario.

P. ¿Qué mensaje mandaría a todos aquellos estudiantes de periodismo que en unos meses acabarán sus estudios con la lógica intención de incorporarse al mercado laboral?

R. El mensaje es claro: que si tienen vocación, adelante. La realidad es la que es, pero que no desesperen. Si creen en ellos, que jamás desistan. El periodismo y los periodistas nos tenemos que reinventar y los jóvenes que acaban periodismo tienen que ser los grandes protagonistas de esa reinvención. Sus ideas, junto con la necesaria obligada experiencia de los que están, pueden y deben abrir nuevos caminos.

Foto: Antonio Luis Falcón

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