Todo al 21

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Los sevillanos nos jugamos mucho el próximo domingo 21 de mayo. Apostamos más de lo que puede parecer en la ruleta en la que se ha convertido la política. De un lado, el domingo, el PP de Sevilla celebra su XIV congreso provincial al que llegan los populares con el partido hecho jirones, como consecuencia del tortuoso proceso interno en el que los oficialistas, aplotronados en el poder desde hace décadas, han sido desplazados por los militantes que han dado alas a la savia nueva que supone la candidatura de Virginia Pérez, dispuesta a sacudirse los complejos y las tóxicas relaciones entabladas por el aparato durante años. De ese congreso saldrá, de un lado, una ejecutiva que de cumplirse el pacto firmado entre los dos bandos irreconciliables, tendrá un corto recorrido al estar compuesto por enemigos íntimos. De otro, se despejará en gran medida la incógnita del futuro del Grupo Municipal del PP en el Ayuntamiento de Sevilla y su candidato a recuperar la alcaldía que recaerá, si nadie se encarga desde dentro de dinamitar, en el concejal Beltrán Pérez.

Al margen de lo que depare el cónclave popular, una sevillana se juega el tipo en las primarias del Partido Socialista. Susana Díaz, secretaria general de los socialistas andaluces y presidenta de la Junta de Andalucía, pone en manos de los militantes de esa formación política su liderazgo interno y, en buena medida, del gobierno de Andalucía. Todo apunta a que la dirigente socialista parte con una cierta ventaja, aunque por número de avales y los resultados del reciente debate entre los aspirantes, esa ventaja no es tan amplia como la trianera quisiera desear. Lo que ocurra a partir del lunes con Susana Díaz también aparece cargado de interrogantes. La “operación Chiqui” está en marcha: la previsible sustitución de Díaz por Manuel Jimenez Barrios, actual consejero de presidencia. Si gana las primarias, Susana Díaz pondrá sus miras en la candidatura a la presidencia del Gobierno y si las pierde, regresará a Sevilla para intentar seguir gobernando, cuestión que no está en manos de la presidenta andaluza, sino en manos de Ciudadanos dispuesto a entenderse con el PP de Juan Manuel Moreno Bonilla quien, poco a poco, recupera crédito en Sevilla, provincia que desde un principio se le ha atravesado. Todo al 21. Hagan juego.

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