25 años de una Sevilla nueva

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El logotipo de la Expo92
El logotipo de la Expo92

La Exposición Universal del 92 supuso un antes y un después para Sevilla. Fue el principio para sacar a la capital hispalense del aislamiento provinciano y darle una categoría internacional. Sevilla se puso como reto ser el punto de mira del mundo y lo consiguió. Para empezar fue, gracias a Felipe González, la primera en estar conectada a Madrid por la alta velocidad, hecho este capital para el desarrollo económico de cualquier ciudad que se precie. Por primera vez la urbe crecía con un planteamiento de futuro. Había que romper las murallas que le impedían interactuar con el río, crear un polo de desarrollo en torno a La Cartuja, racionalizar el ferrocarril y sobre todo superar la idea de que era imposible que con temperaturas veraniegas por encima de los 40 grados se podía sacar provecho al evento.

Mirados con nostalgia estos 25 años pasados la Expo92 fue un éxito. Con sus luces y sus sombras, que también las hubo (la improvisación y el comienzo de los escándalos por despilfarro sobre todo), Sevilla y sobre todo los sevillanos supimos estar a la altura. Nos volcamos con la Exposición Universal, como ya lo habíamos hecho antes con la del 29, y todos los que nos visitaron se llevaron un grato y dulce sabor de boca. Otra cosa es que algunos pabellones, sobre todo de grandes potencias internacionales como era el de Rusia o el de los Estados Unidos, decepcionaran un poco. O que los eventos programados fueran escasos y no siempre del gusto de todos. Pero en líneas generales aprobamos con notable alto. Podemos matizar que la Expo92 era mejor de noche que de día o que los pabellones fueron más interesantes por fuera que por dentro, dada la espectacular arquitectura de muchos de ellos. Podemos lamentarnos de muchas cosas que no se hicieron después y que la ocasión nos la puso en bandeja, como el de haber aprovechado el tirón para reinvertir en el casco histórico y haber evitado su ruina patrimonial. Podemos señalar incluso con los dedos a ciertos personajes que se “forraron” de la mala manera con el negocio fácil y tramposo. Pero no podemos obviar que hubo un renacimiento, una Sevilla nueva, el principio de un futuro que miraba con los mismos ojos nuestras tradiciones más conservadoras y las tecnologías más innovadoras que ya por esas fechas empezábamos a tocar con las manos.

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