“El Jurado”: Quien esté libre de pecado…

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Ponerse de acuerdo en situaciones cotidianas no siempre es fácil, pero esta acción se hace más difícil en determinados contextos, como es considerar a alguien culpable o inocente de un delito. El Jurado (en el Teatro Lope de Vega hasta el 22 de mayo) es un claro ejemplo de esto pero es mucho más. El texto de Luis Felipe Blasco Vilches con los mimbres de Doce hombres sin piedad es un ejemplo más de su genialidad como dramaturgo, ya que traslada a la realidad social española actual la acción de manera impecable y los personajes están muy bien perfilados, además de conjugar con las dosis exactas el humor, el drama y el suspense.

Pero si hay algo que merece un capítulo aparte es el trabajo ejemplar de los nueve miembros del elenco actoral, mostrando una compenetración absoluta y un completo trabajo interpretativo tanto a nivel textual como gestual y corporal. Además, ver a los nueve actores en escena es un lujo para todo amante del teatro. Lo atractivo de esta función dirigida por el gran Andrés Lima, en otra muestra de su maestría y versatilidad (basten recordar Medea, Los Mácbez o Tito Andrónico, por ejemplo) es que todos los actores tienen su momento para brillar a nivel individual  porque ya en conjunto conforman un sólido diamante.

El texto otorga a cada personaje una pequeña sorpresa, varias de ellas relacionadas con dramas personales  que hace que los veamos con otros ojos y, en el desarrollo de la obra, entendamos la razón de su cambio al votar. Por otro lado, repito, ver a los nueve actores de El Jurado, es un lujo. Yo ya había visto a seis de ellos sobre las tablas y sólo voy a dar pequeños apuntes, porque esta función hay que ir a verla: Eduardo Velasco (el genial Ciutti del Don Juan Tenorio dirigido por Blanca Portillo) crea fantásticamente un personaje que parece ser inicialmente el que se toma más en serio el papel que le ha tocado dentro del jurado, Cuca Escribano (maravillosa en No te vistas para cenar) da un ejemplo de cómo invertir una situación y una decisión por un motivo que no puedo desvelar, Luz Valdenebro (inolvidable en En el estanque dorado) da muestras de una seguridad y aplomo con un personaje que se va resquebrajando, Isabel Ordaz (a la que vi en El caso de la mujer asesinadita) combina el drama y la comedia que es un gusto verla en acción, Pepón Nieto (con el que reí a carcajadas en El Eunuco) es una de las bazas más potentes de la trama, y aquí sí que no puedo decir nada, Josean Bengoetxea (magnífico en De Ratones y Hombres donde coincidió con Eduardo Velasco) es otro animal escénico (como el resto de sus compañeros). Por último, centrándome en los que veía sobre las tablas por primera vez, reconozco que me encantó la soltura y los golpes de humor de Canco Rodríguez, la magistral composición de Víctor Calvijo y el desparpajo de Usun Yoon.

elJurado_229©LuisCastillaFotografia

El Jurado es una obra que transmite a la perfección la sensación de agobio de los nueve personajes encerrados en una sala para deliberar la culpabilidad o inocencia de un político acusado de cohecho donde las ideas preconcebidas sobre la clase política y otras duras realidades sociales salen a la luz, aparte de diversos intereses particulares.

Muy ingeniosa la plataforma giratoria para escenificar el paso del tiempo y el hecho de revisar y repetir situaciones para lograr la unanimidad o un resultado que permita a las nueve personas salir de ese encierro, que provoca tensiones entre ellos, y la iluminación de Valentín Álvarez es un personaje más para determinar los focos de atención del espectador en un espectáculo que nadie debe perderse porque hace reflexionar al espectador de una manera contundente sobre la más rabiosa actualidad y analizarnos a nosotros mismos.

FOTOS: LUIS CASTILLA

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